utópicas
porque la utopía es posible...
16.2.08
PSUV: IDEAS PARA EL DIALOGO Y EL DEBATE SOBRE EL SOCIALISMO VENEZOLANO Y EL PARTIDO QUE LO IMPULSARÁ
Alí Rodriguez AraqueAlberto Müller Rojas
IV Parte.
La necesidad del partido de la revoluciónNo se puede negar que en los procesos revolucionarios que le dieron la independencia política al pueblo venezolano, y luego sustituyeron el centralismo político unificador por la federación pluralista, fueron el resultado de la acción de la porción más conciente de los sectores no privilegiados de la sociedad convertidos en avanzada. Ellos acompañaron macizamente a una relativamente reducida porción de la elite, que con una conciencia humanista, bajo la conducción de un líder, actuó como avanzadilla de la avanzada, en el sentido militar de ambos términos.Positivamente, esa multitud se conformó como una fracción de tropas que se destaca a vanguardia y a distancia del cuerpo principal al fin de observar al enemigo y combatir sus posiciones avanzadas, mientras la Sociedad Patriótica, que colocó a Simón Bolívar como líder, y el Partido Liberal que escogió a Ezequiel Zamora para la conducción militar de la revolución, se ubicaron en las dos situaciones como avanzadillas, avanzada de la avanzada. Pequeñas segmentos que se adelantaron más y sirvieron de comunicación y apoyo para las primeras líneas de las avanzadas. Sin dudas, las avanzadillas en ambas situaciones conocían muy bien al adversario. Tenían conciencia de la naturaleza de avanzada de los terratenientes que servían a los intereses de las burguesías dominantes emergentes en las grandes potencias industrializadas.Pero la avanzada sólo percibía las posiciones adelantadas del adversario, que debían eliminar para lograr la victoria. En esas condiciones, aun cuando la avanzadilla planteaba la lucha de clases contra la hegemonía creciente de la burguesía a escala planetaria, la confrontación la planteó de hecho la avanzada, enfrentando a los terratenientes que controlaban directamente al país. Convirtieron esas confrontaciones en guerras campesinas, en las cuales el dominio de la tierra pasó a ser su objetivo político, en una Venezuela de esos tiempos, en donde las sublevaciones contra el régimen, y las teorías políticas de la época, no eran el factor desencadenante de las contiendas. Ellas eran la consecuencia del grado de desarrollo en el cual se encontraba el país, caracterizado por una agricultura extensiva; sin ningún progreso industrial significativo; carentes de vías de comunicaciones terrestres y fluviales, que conectaran el centro político con su periferia; con un comercio orientado a la exportación de materias primas de origen agrícola; y, la circulación del dinero, expresado en monedas extranjeras, era restringida a las castas privilegiadas y a la burguesía incipiente.En esas condiciones, un campesinado segmentado, como lo esta ahora el proletariado, entre aquellos sometidos a la servidumbre directa de los terratenientes, los arrendatarios y los pequeños propietarios (conuqueros), desorientado, dentro de una ideología igualitaria sin correspondencia en la práctica, como se anotó, fue fácilmente desbandado, permitiendo a la reacción conservadora la recuperación del dominio de la tierra, y con ello el control político del país. Un hecho que fue acompañado con el fortalecimiento de la burguesía comercial y financiera como producto de la expansión del comercio de bienes de utilidad bélica. En ese sentido, esas guerras fueron antecedentes de las guerras periféricas que se han desencadenado en la actualidad dentro del concepto de “guerras de cuarta generación”, para el dominio de espacios subdesarrollados con la finalidad de sostener el proceso de acumulación capitalista.Probablemente, otro hubiese sido el escenario si esa avanzada proletaria se hubiese organizado en un multitudinario partido, del cual fueran surgiendo generaciones de relevo de la avanzadilla que mantuviesen tanto el poder como la persistencia del proceso de avance humano de la sociedad venezolana. Carente de una institución de esa naturaleza, esa tradición progresista se desvaneció con la desaparición física de sus líderes y la disolución progresiva de las avanzadillas, producto de la debilidad de sus miembros, cuando no de la represión violenta de las fuerzas desintegradoras. Se trata de un estado de cosas que reproduce la dinámica universal al crear ese flujo y reflujo alternados de fuerzas que son complementarias entre si, y a la vez antitéticas, que ha originado las situaciones de crisis periódicas en nuestro país. En esa forma se hubiese mantenido la tradición innovativa que al interactuar organizadamente con la antitesis desintegradora no hubiese mantenido la vigencia de la fuerza de la inercia responsable del atraso relativo de la nación venezolana en el contexto del sistema internacional.Venezuela en la época actual de revolución socialNo hay dudas que en cada época de revolución social, cuando se llega “a una determinada fase de desarrollo –afirma Marx en su “Critica de la Economía Política”- las fuerzas productivas materiales de la sociedad chocan con las relaciones de producción existentes”. Y eso es lo que sucede hoy a escala mundial, con sus repercusiones en Venezuela. La revolución científico-técnica, que le ha abierto paso a la cibernética, la cual sustituye el trabajo humano por maquinas automatizadas, ha colisionado con el modo de producción industrial-mecánico que había venido dominando el sociosistema, debilitando las antiguas relaciones de producción que han definido la estructura social y, por consiguiente la superestructura ideológica, creando progresivamente las condiciones para instaurar unas nuevas, y cualitativamente superiores, relaciones de producción, que propicien el desarrollo de nuevas fuerzas productivas. Unas circunstancias que han estimulado la revolución política en varios países. Y, con poco espacio para la duda, ellas han favorecido, en el caso de Venezuela, aun cuando sea de manera inconciente, la transformación acelerada que experimentan las estructuras de nuestra sociedad, gracias a la revolución política desarrollada en su seno. Es evidente que en nuestro país se han venido materializando en la última mitad del siglo XX la formación de nuevos y variados centros de producción, algunos impulsados por el Estado, otros producto de la creatividad colectiva o privada, y que las empresas de trasfondo capitalista, privadas o estatales, han cambiado, muchas veces a regañadientes, su praxis, orientada al lucro, para adaptarla a las exigencias de una sociedad que no acepta más su situación de castas, y el correspondiente carácter rentista de su economía. Es un cuadro donde se propone la concepción socialista de la economía, sin que ello implique el constreñimiento de las posibilidades del Estado, o de las iniciativas comunitarias, o de la acción privada, para impulsar un modo de producción más avanzado. Un proceso que no coarta las libertades económicas, pues considera que la competencia es democrática, siempre que sea explícita, y no conduzca a la formación de oligopolios o monopolios. De lo que se trata cuando se habla de una idea socialista de la economía, no es como la concibió el socialismo real en términos de eliminación de la propiedad privada de los medios de producción, para terminar colocándolos en manos de una burocracia que instaura un capitalismo de Estado. Eso ya sucedió en Venezuela, donde la mayor proporción de las empresas productivas están en manos del Estado. Lo que se propone es una reestructuración de la visión económica sostenida por el liberalismo.La óptica liberal de la conducta económica humana, que la considera como un campo de estudio autonomo que establece imperativos, es inaceptable hoy desde la perspectiva de la teoría del conocimiento. La tendencia hacia la unificación del estudio de la conducta humana como fenómeno complejo, cuyos distintos aspectos son inseparables, conduce a estimar que la búsqueda de una reestructuración de la economía no es una materia de una ciencia económica independiente, sino el resultado del estudio del complejo funcionamiento del sociosistema donde el comportamiento político y cultural es primordial. De manera que en una época de revolución social, como la actual, cuando las premisas tradicionales del metabolismo social/económico dominante no solo pueden ser cuestionadas, sino que además deber serlo, esta crítica, como lo dice Marx, no puede surgir en otra parte “sino en la arena política propiamente dicha”.En estas circunstancias, para coronar satisfactoriamente el objetivo original de la economía socialista, en el punto culminante de la crisis, la política revolucionaria debe transferir sus aspiraciones –en forma de poderes de toma de decisión efectivos a todos los niveles y a todas las áreas, incluida la economía- al cuerpo social, del cual emanarían nuevas demandas materiales y políticas. Esta parece ser la única manera como la política revolucionaria podría mantener su propia estrategia, en vez de militar contra ella como lo hizo el socialismo real del siglo XX.Los movimientos sociales y el socialismoDentro de ese cuadro, surgen movimientos sociales poderosos, que se alinean con esfuerzos similares transnacionalizados, como los representados por las organizaciones laborales, feministas, juveniles y estudiantiles, indigenistas, afroamericanas, pacifistas y ecologistas, que buscan la igualdad entre los seres humanos, dentro de la idea de un desarrollo sustentable, que propenda a un equilibrio entre los distintos componentes de la humanidad, y entre ella y su entorno natural. Son corrientes sociales, que en el capitulo venezolano se han incorporado activamente al proceso revolucionario, fortaleciéndolo moral y físicamente. Su aspiración de igualdad entre los seres humanos, y de respeto al entorno natural, los coloca frontalmente en contra de las políticas conservadoras del neoliberalismo, que acentúan las diferencias humanas, y amenaza seriamente la vida en el planeta. Un hecho que en principio satisface la idea de la igualdad entre los seres humanos, propia del pensamiento socialista en todas sus etapas, muy acentuada en la ideología nacional, y el respeto al ámbito natural como espacio biológico que hace posible la vida de hombres y mujeres en el planeta. En ese contexto, seguramente la mayor parte de los integrantes de estos movimientos comparten el pensamiento socialista. Pero aun sin hacerlo, ellos fortalecen el pensamiento humanista, implícito en el socialismo, particularmente cuando luchan por la igualdad que está en su esencia. De modo que constituye un imperativo categórico para los hombres y mujeres, que sostienen esta tesis socialista, el apoyar estos movimientos como expresión de los más altos ideales de la civilización humana.La pequeña burguesía en la revoluciónNo hay dudas que la reacción interna de la burguesía transnacionalizada frente al proceso revolucionario bolivariano aprovecho la fuerza acumulada en la pequeña burguesía, convertida en burocracia del aparato de estado y de las empresas productivas públicas y privadas. Utilizó para ese fin los sentimientos que provoca la situación estamental en la cual se desarrolla su devenir social. Un estado basado en la consideración social fundada en un prestigio hereditario o profesional, no vinculado al orden económico que determina su poder adquisitivo y las maneras de adquirir ingresos. La sensación de pertenecer a una categoría social superior, en un orden extremadamente jerarquizado, le ha venido proporcionando un “orgullo de clase”, incompatible con el proceso de proletarización al cual ha venido siendo sometida, por la acumulación de la riqueza en la burguesía que controla el capital productivo y financiero. De hecho, de sus filas ha surgido lo que algunos sociólogos denominan “nueva pobreza” originada por la desvalorización o pérdida de sus haberes personales y de sus fuentes de ingresos.No le fue difícil para esa oligarquía lograr su cometido. El imperio de la mediocracia (de los medios masivos de comunicación), que se alimenta en la mediocridad y se complace en las olas de la banalidad, ha sido el instrumento para obtener sus fines. Cada día, durante más de tres generaciones, la trivialidad se ha convertido en el aspecto dominante de la cultura de este sector social, que va poblando su memoria de historias y actos sin dimensiones temporales y espaciales. La condición necesaria y suficiente para la existencia de ese imperio virtual conformado por el mercado globalizado. Se les cambió a sus miembros su condición de ciudadanos por el simple papel de consumidores, no de los bienes necesarios para elevar la calidad de vida, sino de baratijas que han satisfecho su vanidad. El liberalismo así ha abonado su tendencia a la expansión, al crear nuevos productos que mantengan el capital en movimiento, impidiendo la obsolescencia y pérdida de valor de los viejos y la desvalorización del dinero.Así se masificó este segmento del pueblo venezolano que para la década de los 90 representaba el 13,65% de los habitantes del país. Un proceso que implicó su fascinación por la idea de la posibilidad de un ascenso social dentro de un contexto signado por la libre competencia. Un hecho que implicaría, al menos, el mantenimiento de su “prestigio”, que no es personal sino adquirido por su situación estamental. Ese fenómeno de la masificación facilitó rápidamente su colocación en lo extremo. La sospecha enunciada de la posibilidad irracional de pérdida de sus bienes personales, e incluso de sus propios hijos, a causa de la política revolucionaria se transformó ipso facto en indiscutible evidencia y, un principio de antipatía hacia los sectores marginados de la sociedad pasó a constituir en segundos un odio feroz. Circunstancias que se han puesto de manifiesto con sus conductas pueriles que sirvieron de alimentó a la violencia conspirativa que se manifestó el 2002.No obstante, de su seno surgieron corrientes, evidentemente minoritarias, que con plena conciencia de su situación se han sumado a los movimientos sociales de cambio. La organización denominada Clase Media en Positivo, de la cual se desprendió por razones estratégicas y tácticas la designada como Clase Media Revolucionaria, se han convertido en fuerzas sociales significativas, que sumadas a las mencionadas en el acápite anterior, comparten las posiciones que favorecen la igualdad y el antiimperialismo. Por ello son movimientos que como aquellos deben ser estimulados por quienes comparten los ideales socialistas. Su acción, ciertamente ha permitido al menos la desmovilización de ese sector alienado.La guerra de resistencia parte del pensamiento socialistaDebe ser indiscutible la orientación pacifista que anima el pensamiento socialista. El rechazo a la guerra, como medio para la obtención de objetivos políticos, para sustituirla por el dialogo y el debate, debe ser un fin de la acción revolucionaria. La declaración constitucional del territorio venezolano como zona de paz, es una expresión de la voluntad popular de objetar las acciones bélicas como medios para imponer un orden social. Positivamente, este concepto que incluye la prohibición de recurrir a la amenaza o el uso de la fuerza; la solución pacífica de las controversias; la no injerencia en los asuntos internos de otros estados; y, la coexistencia pacífica, corresponde a una actitud antibelica, motivada por el respeto a la vida, a todas las formas de vida existentes en el planeta, que esta en el fondo de la ética socialista, incluyendo en esto la reproducción racional del genero humano.En nuestra concepción, aparte de considerar el significado de la guerra para la acumulación oligopólica y monopólica del capital, ella es el mecanismo que enfrenta al proletariado de una comunidad política, con él de otra, cuyas burguesías compiten por el dominio del mercado globalizado. Ciertamente, son los sectores no privilegiados de las sociedades quienes se enfrentan a muerte en los campos de batalla, o en las áreas urbanas incluidas en los escenarios de conflicto en las confrontaciones actuales, donde se han borrado los límites entre las actividades militares y las civiles. Se han convertido estas confrontaciones violentas, especialmente por su traslado a los espacios periféricos subdesarrollados, en instrumentos para el control del crecimiento de las poblaciones que representan el submundo social de excluidos dentro de una civilización planetizada. Se trata de frenar las corrientes migratorias de pobres y miserables, quienes atraídos por el oropel de las viejas metrópolis coloniales, o neocoloniales, buscan en ellas la oportunidad para alcanzar niveles de vida cónsonos con la dignidad humana. Pero esa vocación pacifista no puede ser desarmada. Existe el riesgo de las intervenciones militares unilaterales, o colectivas, mediante el uso de las instituciones supranacionales de orden, controladas por las grandes potencias, o a través de coaliciones coyunturales, como la alianza anglo-alemana que bloqueo a Venezuela a principios del siglo XX, las cuales pondrían en peligro el proceso de cambios que se adelanta en el país. Eso obliga a incluir en el pensamiento socialista venezolano la idea de la guerra de resistencia, no solo como disuasivo frente a probables intervenciones foráneas, sino como praxis propia de la vida social, de modo de garantizar el ejercicio de la soberanía popular, dentro del marco de una democracia participativa.La necesidad de internacionalización de la revoluciónLógicamente, por mucha que sea la voluntad de resistencia de nuestro pueblo, las desiguales relaciones de poder existentes entre las potencias capitalistas que dominan la política internacional, y el poder nacional venezolano, no permitirían la neutralización, y menos la contención, de una ofensiva de las fuerzas neoconservadoras, acompañadas de una “quinta columna” interna articulada por la oligarquía desplazada. La alianza coyuntural con las grandes potencias opuestas al unilateralismo usamericano, y partidarias de un orden mundial multipolar, en particular la Federación Rusa, China e India; el fortalecimiento de la Organización de Países Exportadores de Petróleo; la potenciación del Movimiento de los No Alineados; y, el impulso a la consolidación de la Comunidad Suramericana de Naciones, deben ser parte del pensamiento actual de los socialistas venezolanos. Ese poderoso conjunto, junto con los movimientos radicales presentes en el mundo industrializado, y en los pueblos hermanos de las américas, con los cuales hay que ser solidarios, representan la antitesis al imperialismo dominante, en la contradicción básica entre el unilateralismo y el multilateralismo que caracteriza la dialéctica actual de la humanidad. Particularmente, la unificación de los pueblos que habitan en el continente suramericano, de acuerdo a su mejor tradición, en cuyo establecimiento jugó un papel dominante nuestro Libertador, Simón Bolívar, debe ser parte del ideario socialista, en esencia pacifista. Incuestionablemente, la conversión de este espacio en una región geoestratégica, con capacidad para influir en la configuración de un orden mundial donde exista un balance de poder, es una apuesta por la paz, en contra de la guerra, y un camino válido para la conformación de instituciones supranacionales que contribuyan a la sustitución del poder, por la vigencia del derecho. Es el modo de cambiar el Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), usada como medio para mantener el ámbito indoamericano como “patio trasero” de los EEUU, por la Alternativa Bolivariana de las Américas (ALBA), como un recurso para igualar las comunidades políticas conformadas en los espacios continentales americanos, y equiparar los sectores no privilegiados de estas comunidades, con las minorías que dominan sus economías y, con ello, sus sistemas políticos. Mientras el ALCA tiene como finalidad la liberación y normalización del comercio y la inversión en la región, con lo cual refuerza el poder de las plutocracias presentes en nuestros ámbitos geográficos, el ALBA las considera como instrumentos para la lucha contra la pobreza y la exclusión social. Y en esa relación dialéctica, mientras que este último planteamiento, liderado por Venezuela, avanza en el mundo indoamericano y caribeño, la formula del ALCA retrocede ante la opinión publica regional, incluyendo sectores significativos de la sociedad anglo-norteamericana.La síntesis del programa socialista venezolanoTodo este ideario socialista no podrá cumplirse sin una fuerte intervención del gobierno del Estado venezolano, que concentra el poder principalmente por la administración de la renta petrolera; por dominar la mayor concentración de capital, dado su carácter de propietario de las principales empresas que conforman la base de la economía nacional; y, por ultimo, por monopolizar el uso legítimo de la fuerza. Eso supone un conjunto de medidas que incluyen:1. El fortalecimiento del poder popular mediante el desarrollo efectivo de los concejos comunales, y el debilitamiento del papel de las viejas estructuras de poder centradas en los órganos de gobierno, regionales y locales, que han respondido a la idea de la democracia representativa.2. El adelanto de un proceso de socialización incluyente, destinado a reforzar el espíritu nacional y la conciencia ciudadana, que implique el sano desarrollo de la personalidad, con conocimiento de su razón de ser; de sus potencialidades físicas y psíquicas; y, de su ubicación en el conjunto social, con el registro de sus semejantes, en situaciones sociales equivalentes, que le proporcione el sentido de clase. Una dinámica que le permita al ciudadano, desde su temprana infancia hasta el fin de su vida, compartir las ocupaciones cotidianas del vecindario donde convive, para aprehender los usos, costumbres y tradiciones que caracterizan la cultura de su pueblo; contar con un sistema educativo formal, que de manera continua y progresiva, permita el acceso al conocimiento científico y el dominio de las técnicas productivas, conjuntamente con su actualización permanente; y, la aproximación constante al conocimiento del acontecer humano, a través de medios de comunicación orientados a la información veraz y al sano esparcimiento.3. La promoción de programas de investigación científica y tecnológica, mediante el establecimiento de centros y redes de investigadores, con vinculaciones estrechas con sus equivalentes en el ámbito indoamericano, y a escala global, conjuntamente con el impulso al establecimiento de comunidades de conocimiento intercomunales que permitan su transformación social y cultural de los participantes, y la construcción social del conocimiento, partiendo de los saberes populares. Un esfuerzo que tiene que complementarse con la instalación de una infraestructura pública de telecomunicaciones, multimedia, facilitadora de los enlaces entre los variados actores individuales y colectivos que participan en estas actividades, y con los usuarios de los resultados de sus trabajos, los centros comunales y las empresas productivas. 4. El estimulo al desarrollo del aparato productivo, en una economía sustentable, a través de la creación de nuevas empresas públicas, comunitarias, y privadas, y el fortalecimiento de las existentes, con posibles asociaciones estratégicas con productores internacionalizados, mediante la inversión directa, las donaciones de capital, los créditos blandos y la asistencia técnica, legal y administrativa. Un objetivo sólo posible por el control directo del estado del sector financiero y de la política monetaria. Se trata de una acción que tiene como fin la satisfacción de las necesidades internas por la producción de bienes y servicios compatibles con las capacidades que ofrece el país, y la producción de excedentes para estimular el comercio internacional, especialmente dentro del ámbito indoamericano, todo como un mecanismo en la lucha contra la pobreza y la exclusión que fundamenta la Alternativa Bolivariana de las Américas5. La implantación de una revolución agraria, no simplemente una reforma, incluyendo el desarrollo óptimo de la agroindustria, para aumentar la productividad de nuestros campos y borrar las diferencias abismales existentes entre las condiciones de vida urbana y las existentes en las áreas rurales. Es un mecanismo adicional para potenciar el mercado interno, y la producción de excedentes exportables, íntimamente ligado con la seguridad estratégica del Estado. Por ello, esta actividad se debe considerar como una función social del mismo rango que la defensa militar del territorio y la soberanía nacional, pues la seguridad alimentaria es una fortaleza en un sistema internacional signado por la conflictividad.6. La ampliación de los de los servicios de salud, educación, recreación, transporte, y de comercialización de bienes de consumo esenciales, en calidad de espacios públicos, como un mecanismo para la construcción de una sociedad igualitaria, con patrones de consumo que no dependan de la distribución de la riqueza. Con la existencia de mayores y mejores espacios públicos se tenderá a la homologación de los hábitos de los ciudadanos, y a la vida de todos en condiciones semejantes.7. El establecimiento de fuertes impuestos progresivos que obliguen a los más beneficiados de la vida social a contribuir proporcionalmente a sus ganancias con el desarrollo de sus semejantes, de las comunidades que constituyan, y del Estado.8. El articular las demandas igualitarias y libertarias de los movimientos sociales y populares nacionales, indoamericanos y globales, admitiendo la diversidad de los actores, y en conocimiento de las diferencias en las formas de lucha, culturas, identidades, cosmologías y propuestas libertarias, que hoy enfrentan al neoliberalismo globalizado y al imperialismo.9. Impulsar la participación de los ciudadanos y ciudadanas en la defensa militar del Estado, dentro de la idea del ciudadano-soldado, y la noción de la guerra de resistencia, en el marco de las fuerzas activas, de la reserva y la guardia territorial, como un mecanismo para defender el modo de vida que nos hemos dado concientemente los venezolanos, la soberanía nacional y el territorio patrio.10. Adelantar una política exterior que tenga como finalidad propiciar el multilateralismo, para construir un sistema legal internacional que garantice los derechos de los pueblos, y los individuales, teniendo como objetivo inmediato la construcción de un orden internacional multipolar, que garantice un balance de poder que minimice los riesgos de la guerra. En ese campo debe ser prioritaria la integración de los pueblos indoamericanos, en una región geoestratégica, para lograr la influencia suficiente en la configuración de la estructura internacionalEL PARTIDOLa fuerza electoral chavista y la revolución bolivarianaCiertamente, los venezolanos, y la población mundial en general, hemos presenciado la actuación, inédita en este momento de la historia, de ese proletariado, que comportándose de manera racional, ha producido la revolución política que ha colocado en sus manos el control de las instituciones de gobierno venezolanas. Un cambio que ha incluido el desarrollo de políticas públicas, que en general se han venido ajustando al programa de 10 puntos, que sintetiza la tesis política del socialismo venezolano, arriba expuesta. Nos ha sido posible observar su resistencia activa y pasiva, presente especialmente desde la década de los 80, que dentro de una gran lógica, y con un mínimo uso de la violencia política, logro instalar, empleando los mismos métodos que ofrece la democracia representativa, en 1999, al frente del gobierno del Estado, al liderazgo castrense, que como su avanzadilla, produjo las rebeliones militares del 4 de febrero y el 27 de noviembre del año 92. Fue una resistencia, en la cual su sector más avanzado realizó movilizaciones de protesta en los espacios públicos, que alcanzaron su cenit el 27/2/987, con la rebelión social, conocida como el “caracazo”, precursora de las intervenciones militares arriba mencionadas, apoyando al mismo tiempo, políticamente, a los partidos y movimientos de izquierda, que al menos expresaban públicamente las contracreencias que informan el pensamiento socialista. Una conducta, que les proporcionó a estas organizaciones políticas, espacios en el Congreso de la República, y el dominio de algunos gobiernos regionales y locales, desde los cuales su contribución al movimiento de cambio fue poco efectiva y de baja calidad, dado su extrema división. Mientras su segmento menos conciente, sumido en la apatía, por la desconfianza y el temor a la cruenta represión en curso, practicaba una resistencia pasiva por su abstención en la participación en los procesos políticos y sociales, que habían abierto los espacios para la formación de las instituciones en las cuales se sustentaba el sistema político. Incuestionablemente, ambas actitudes y conductas fueron los factores dominantes para el desvanecimiento del aparato de poder que había controlado el Estado, con pocas variaciones, y momentáneas interrupciones, desde 1830.En esas circunstancias, la campaña electoral de 1998 revivió la contradicción presente desde la era colonial, que ha enfrentado a los sectores sociales con privilegios positivos, asociados con una burguesía naciente, contra las fracciones de la población, negativamente privilegiadas, que en condiciones de esclavitud y servidumbre, han proporcionado la fuerza de trabajo, tanto a la sociedad feudal dominada por los terratenientes de la era colonial y el primer siglo de vida independiente, como a la sociedad capitalista que se conformó con la irrupción de la explotación petrolera en el siglo XX. Se había iniciado así la configuración de ese orden mundial, en el cual los espacios periféricos, con sus poblaciones en condiciones de subdesarrollo, complementaban, con sus recursos y fuerza laboral, el ciclo económico de un mercado que se globalizaba aceleradamente. Y en ese marco, principalmente a través de una organización fundamentalmente de carácter electoral, el Movimiento V República, en asociación con las organizaciones políticas que agrupaban principalmente las fuerzas socialistas presentes en el país, que en su conjunto constituyeron el llamado Polo Patriótico, se conformó el pueblo chavista. Un conjunto heterogéneo, así denominado por su vinculación directa con el líder del proceso revolucionario, que ha sido la base del régimen de transición que ha dominado la realidad política venezolana desde 1999 hasta el presente. A ese conjunto híbrido le ha correspondido en ese lapso no sólo el papel de mantener electoralmente la vigencia del proceso revolucionario, sino también contribuir, conjuntamente con el sector progresista de las instituciones militares, a la defensa contra las acciones de hecho, que en el marco de la guerra asimétrica ha venido ejecutando la reacción neoliberal.La Revolución Liberal Restauradora, la lucha de clases y el Partido Comunista Venezolano.El antecedente más inmediato de la emergencia de ese proceso revolucionario actual venezolano lo constituye la Revolución Liberal Restauradora de 1899, que tuvo como avanzadilla una asociación de liberales tachirenses, liderada por Cipriano Castro, quienes frustrados por el retorno de la oligarquía conservadora al control del poder del Estado, insurgieron, usando como avanzada el campesinado base de la pobreza estructural de la comunidad política. Se trató en sus inicios de un movimiento integrador, frente al cual reaccionó, no la aristocracia tradicional terrateniente sino el capitalismo materializado en la burguesía nacional, asociada estrechamente a los enclaves capitalistas de las metrópolis, en esos momentos dentro de un proceso marcadamente competitivo e, incluso, polémico. De hecho las dos guerras mundiales del siglo XX fueron expresiones de esa competencia entre las burguesías de las grandes potencias.Planteó abiertamente la Revolución Liberal Restauradora la lucha de clases en lo interno, y el antiimperialismo en lo internacional, en un momento en el cual ocurría una época de revolución social, producida por las transformaciones tecnológicas derivadas de la sustitución del carbón por los hidrocarburos. No extraña pues que en la primera mitad del siglo XX, con posturas similares a las de los rebeldes andinos venezolanos, ocurrieran otras revoluciones políticas en el ámbito externo, como fue el caso de la Revolución Mexicana y la Revolución Soviética en Rusia, aun cuando no hubiesen conexiones entre los protagonistas de esos procesos, que en primera instancia respondían a las circunstancias específicas que caracterizaban las realidades sociales en las cuales ellas se desarrollaron. Un hecho que no fue considerado por los teóricos del socialismo científico, quienes universalizaron sus tesis, surgidas de las realidades de las sociedades capitalisticamente avanzadas europeas. Pretendían, como también lo hacía el liberalismo, homogeneizar una diversidad presente en la materialidad, desconociendo los particularismos propios de cada realidad social. Un problema que enfrentarían tempranamente en el marco de la revolución rusa, con la cuestión de las nacionalidades dentro del enorme espacio dominado por el Imperio zarista.Le correspondió enfrentar a ese nuevo proceso integrador, realizado totalmente en el marco político de la modernidad, a la reacción de la burguesía local e internacional, tal como ocurre en el presente. Un cuadro similar al existente en la actualidad. Por un lado a una “quinta columna” interna materializada por la llamada Revolución Libertadora, dirigida por el sector financiero de la burguesía nacional, asociada a los intereses de una empresa usamericana con concesiones en el área de los hidrocarburos. Mientras por otro lado, resistía un bloqueo naval emprendido por Alemania y la Gran Bretaña, a la par que rechazaba una invasión proveniente de Colombia, ejecutada por la asociación entre la aristocracia terrateniente, encuadrada en el partido Conservador, y la burguesía integrante de la facción denominada de “los gólgotas” del partido Liberal que desde 1880 hasta hoy ha dominado el escenario político del vecino país. En los hechos, el movimiento restaurador salió triunfante frente a esta reacción armada. Sin embargo fue derrotado por la disidencia interna encabezada por Juan Vicente Gómez, que aun cuando minoritaria, y sin contar con el apoyo militar de una milicia regional revolucionaria, convertida en fuerza castrense del proceso, logró el control del poder con la asistencia directa de fuerzas militares usamericanas.Pero en esas circunstancias, a diferencia de las presentes en los procesos revolucionarios del siglo XIX, no se desvaneció la fuerza integradora. El núcleo de aquel movimiento integrador se mantuvo en el seno de las milicias, que institucionalizadas pasaron a formar el Ejército Nacional. Y es así como se produjo el primer hecho de violencia política revolucionaria del siglo XX: el golpe militar del 15 de enero de 1919. Fue una acción de fuerza ejecutada por jóvenes militares en asociación con el movimiento estudiantil, viejos revolucionarios e intelectuales, quienes encuadrados en un frente de lucha se enfrentaron a la burguesía en control del poder del Estado dentro de la concepción ideológica del positivismo. Se trató de una conducta estimulada por el fracaso de los regimenes imperiales de Alemania, Austro-Hungría y Rusia, y el triunfo de las revoluciones mexicana y soviética. Se estableció así una relación persistente entre sectores de los mandos militares y el movimiento político que expresaba la fuerza integradora del país. Una relación que se ha materializado en una serie de insurrecciones cívico-militares, las cuales jalonaron el transcurso del devenir político nacional durante todo el siglo XX, hasta culminar con las rebeliones ya anotadas del 4F y 27N de 1992.Dentro de ese grupo de rebeldes del año 1919 estarían algunos de quienes serían fundadores en México el año de 1927 del Partido de la Revolución Venezolana, que el 5 de Marzo de 1931 se convertiría en la clandestinidad en el Partido Comunista de Venezuela. Sería esta fuerza política la que le daría organicidad a la tradición radical presente en el país, enmarcándola dentro de la tesis del socialismo científico. Un planteamiento teórico desarrollado dentro del paradigma determinista que en el siglo XIX permitía la comprobabilidad de los fenómenos materiales. Responde esta proposición a la observación emperica realizada por Carlos Marx sobre la evolución histórica de los pueblos europeos principalmente, que permitió comprobar la existencia de una relación directa sobre las formas que la sociedad adquiere en cada momento de su devenir y el modo de producción dominante en esa determinada fase del desarrollo de las fuerzas productivas. Sería esta organización política la que difundiría las contracreencias contra el liberalismo económico que ha señoreado la realidad venezolana durante todo el siglo que pasó.El fraccionamiento del Partido de la Revolución frente a la hegemonía del Socialismo Burgués.Esas masas proletarias no volverían a actuar políticamente orientadas durante todo el siglo XX, sino en tres oportunidades: las revoluciones socialistas burguesas del 18 de octubre de 1945 , y del 23 de enero de 1958; y, la rebelión social iniciada en febrero de 1989, que ha dado pie a la revolución política que se adelanta desde 1999. Las dos revoluciones socialistas burguesas mencionadas, que organizaron en partidos de masas a los sectores populares, fueron realizadas por una parte de esa clase social dominante, en asociación con la pequeña burguesía, que deseaba remediar los males sociales con el fin de consolidar la sociedad capitalista. En esa categoría se encuadraron los seguidores de las corrientes socialdemócratas y socialcristianas, con pretensiones de mejorar la suerte de los sectores negativamente privilegiados; las denominadas Organizaciones no Gubernamentales, bases de la llamada “sociedad civil” en las comunidades políticas organizadas dentro del neoliberalismo, con tendencias a la transnacionalización; las dirigencias sindicales y los miembros de los gremios profesionales; y, en fin, los reformadores nacionales de toda índole. Es el socialismo que ofrece libertad de comercio en beneficio de la sociedad en su conjunto; aranceles protectores para el desarrollo de la economía y el crecimiento del empleo; y, finalmente, como última palabra, la seguridad física de la vida y las propiedades para los “buenos ciudadanos”, mientras reprime cruelmente los sectores contestatarios y, prepara sus soldados para participar en conflictos regionales de mediana intensidad, como parte de las luchas globalizadas desarrolladas dentro del ya mencionado concepto de las “guerras de cuarta generación”.Lógicamente se trataba de fuerzas desintegradoras, pues en el fondo, con la extensión del concepto de “sociedad civil”, excluían una porción importante de la población y el espacio venezolanos: el sector social ocupado en una economía de subsistencia, componente de la llamada “pobreza estructural”; y, las extensas zonas dedicadas a las actividades económicas tradicionales. Positivamente, la noción de “sociedad civil”, que encubre la idea de la democracia censataria, consagró como actores políticos y sociales a aquellos agregados organizados voluntariamente, autogenerados, autosuficientes, independientes del Estado, y vinculados al orden legal vigente, excluyendo los sectores no organizados, altamente dependientes del asistencialismo estatal y generalmente asentados ilegalmente en barriadas y poblados improvisados, con ocupaciones informales. No obstante, paradójicamente fueron los integrantes de este sector social quienes proveyeron las masas de estos movimientos políticos, a través de la práctica de la demagogia expresada mediante el paternalismo y el clientelismo. De este modo no solamente cooptaron a este segmento de la población, sino que incorporaron a sus movimientos a la mayor parte de la clase trabajadora fabril y a los gremios de profesionales y técnicos, conjuntamente con un número significativo de intelectuales y académicos. Sería esta alianza la que dominaría el escenario político nacional desde 1945 hasta 1999, favoreciendo esencialmente el desarrollo de la burguesía capitalista, con énfasis en el auge de las empresas del sector terciario de la economía.Dentro de estas condiciones el Partido de la Revolución –el PCV- mantuvo el empeño no sólo de ejercer la oposición política, sino de difundir las contracreencias mediante las cuales se deslegitimaría la ideología liberal-capitalista que había venido ganando espacios desde el inicio de la explotación del petróleo en Venezuela. En el desarrollo de esa última tarea el ámbito preferido fue el movimiento estudiantil de donde emergieron la mayor parte de los cuadros que conformarían la vanguardia del movimiento integrador, aunque no carecieron de importancia cualitativa los cuadros provenientes de los incipientes movimientos laborales. Indisputablemente generó un movimiento político incorporador que trató de integrar en su acción a todas las facciones contestatarias y antiimperialistas presentes en la realidad nacional. Fue así como en 1936 se unió al Partido Democrático Nacional, del cual se separaría un año después, no sin perder algunos cuadros que conformarían posteriormente el partido Acción Democrática, protagonista principal de la instauración del socialismo burgués.En la década de los 60 del siglo pasado, y dentro de esta línea unitaria, el PCV se incorporó a la lucha armada iniciada por un grupo disidente de AD. Un segmento de esa organización política –el Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR)- que deseoso de recuperar las banderas revolucionarias y antiimperialistas de esa organización política, se rebeló frente a la dirigencia de ese partido para buscar mediante el uso de la violencia política el control del poder del Estado. Se mantuvo la lucha armada por más de una década empleando técnicas de guerra irregular, conjuntamente con actos de violencia conspirativa ejecutados en combinación de cuadros militares, hasta que relativamente aislados, en las áreas periféricas de los enclaves capitalistas entraron en profundas contradicciones internas, iniciándose un fraccionamiento casi indetenible que debilitó el movimiento militar y políticamente. Fue, sin dudas esta etapa del proceso revolucionario venezolano del siglo XX, parte de la “guerra fría” que enfrentó a escala planetaria a las fuerzas del capitalismo liberal ya aceleradamente encaminadas hacia su descomposición, en la cual el libre comercio ha venido siendo sustituido por los oligopolios y monopolios, que conjuntamente con el capital financiero dominan un mercado globalizado en el cual la exportación de capitales adquiere más importancia que la exportación de mercancíasEl “chavismo”, el Polo Patriótico y la reunificación de las fuerzas revolucionariasLa diáspora de las fuerzas revolucionarias produjo más de una decena de partidos y movimientos políticos, medianos y pequeños (y hasta minúsculos), que asumieron dos líneas estratégicas separadas: aquella seguida por los más significativos mediante la cual, tomando las prácticas de la democracia representativa, trabajarían como vanguardias por la creación de la conciencia de clase en el proletariado; y, los que víctimas de la enfermedad infantil del izquierdismo se mantendrían en una lucha armada sin aparato político-social, y sin sostén logístico. Pero ninguna de las dos líneas de acción, al igual que en la práctica lo hacían los partidos ya clasificados como de centro-izquierda y centro-derecha, tomaron en cuenta el sector social donde se radica la pobreza estructural, que ha integrado una creciente población, alimentada por un alto crecimiento vegetativo y las migraciones de los países vecinos, donde se ha encubado el resentimiento contra el orden sociopolítico imperante. Animosidad que se potenciaría exponencialmente después de la imposición en el Estado venezolano del conocido “consenso de Washington”. De hecho fue este conjunto social el que se convertiría en el protagonista principal de los acontecimientos de febrero de 1989, mientras en los círculos de discusión de los movimientos socialistas era considerado impropiamente como una expresión del lumpemproletariado.No han tenido casi ningún impacto en la vida del país las facciones que han sufrido la patología pedriatica del izquierdismo, salvo la justificación del mantenimiento del aparato represivo por parte del poder establecido. Una maquinaria especialmente dirigida a la contención de los sectores sociales contestatarios ubicados en las barriadas urbanas y los poblados rurales. Pero no ha sido así el proceso que marcó la evolución de las organizaciones que asumieron las prácticas de la democracia formal. Con una actitud revisionista, de la cual hay que exceptuar al PCV, replantearon su tesis política del socialismo científico, adoptando en cada facción, en mayor o menos grado, la teoría complementaria de la “hegemonía cultural” de Antonio Gramsci, y tomando algunos de los planteamientos del eurocomunismo sobre el pluripartidismo como condición distintiva de la democracia y la preferencia hacia la construcción del socialismo en paz y libertad. Se trataba para ellos de casi un imperativo político dados los signos alarmantes de desintegración que mostraba el bloque comunista, por la forma como interpretó y aplicó la idea de la dictadura del proletariado el Partido Comunista de la Unión Soviética, con su efecto en la creación de una nueva clase privilegiada, y la imposición a la fuerza de la praxis del llamado socialismo real en los países integrantes del Pacto de Varsovia.Dentro de estas prácticas revisionistas, estos partidos y organizaciones políticas de la izquierda venezolana consolidaron el dominio de pequeños espacios en las instituciones parlamentarias de los distintos niveles de gobierno del país; el control de algunos estados de la federación y algunas municipalidades; y, espacios de influencia en el movimiento laboral y en el estudiantil propio de las universidades públicas. Pero la adopción de la praxis electoralista propia de la democracia representativa necesariamente implicaba el abandono de la tesis de la lucha de clases, aun cuando esta se mantuviera como slogan. Se impuso así el dominio cultural del bloque hegemónico del cual hace referencia Gramsci. Y dentro de estas circunstancias, estas facciones del movimiento revolucionario se convirtieron en rivales entre sí y, con fines únicamente electoreros, o dentro de la política parlamentaria, realizaron desde sus cúpulas coaliciones o alianzas coyunturales con los factores del poder establecido que confundieron sus bases y, sobretodo, a sus simpatizantes que conformaban el apoyo difuso a sus planteamientos. En esas condiciones lo más probable que hubiese ocurrido sí esas organizaciones de la izquierda hubiesen concurrido al proceso electoral de 1998, es que hubiesen tenido un destino similar al que han tenido los llamados partidos de centro: su desvanecimiento en el ámbito político venezolano, que a partir de ese momento se polarizaría entre el chavismo y la oligarquía del dinero, encabezada en aquella oportunidad por Enrique Salas Römer.Indudablemente su persistencia como organizaciones políticas con presencia protagónica en la vida nacional, tuvo como factor dominante el lanzamiento de la candidatura del Comandante Hugo Chávez Frías, quien había aparecido ante la opinión pública como líder de la avanzadilla conformada por el MBR200. Sobre la base de una organización política de marcado signo electoralista, se organizó bajo el liderazgo de Chávez el Movimiento Quinta República (MVR), que en ese proceso comicial su convertiría de lejos en el principal actor político organizado presente en el país. Un hecho que se originó, casi sin dudas, por la adhesión al movimiento de los sectores de la población que han formado parte de la pobreza estructural. Fue la fortaleza electoral de esta organización política la que prácticamente forzó la formación de lo que se conoció como el Polo Patriótico, que agregó no sólo a esas fuerzas de orientación socialista sino, incluso, a movimientos de la pequeña burguesía para formar un frente opuesto al bloque conservador neoliberal. Y ello no fue una decisión de las cúpulas de tales organizaciones. Ello fue el resultado de una presión de su militancia. Así se unificaron por las bases las fuerzas revolucionarias dispersas, que polarizaron los sectores indecisos del proletariado nacional. Y de esta manera, las clases y estamentos no privilegiados de la nación se convirtieron en Estado al obtener el triunfo electoral de diciembre de 1998, como lo había hecho la burguesía durante el régimen de J. V. Gómez, después de la transformación ocurrida en Venezuela con el advenimiento de la explotación petrolera. El frente revolucionario, la transición, y su eficacia políticaFue así como las bases de los partidos políticos de la izquierda y los sectores sociales excluidos articulados por el MVR, conformaron directamente el frente revolucionario bajo la conducción casi personal del Jefe del Estado. En ese marco, los cuadros dirigentes de tales organizaciones, incluyendo los seguidores militares inmediatos del Comandante Chávez, se convirtieron en las instancias intermedias entre el líder del proceso, que evidentemente marcaba su camino a partir del ejercicio de la Presidencia de la República, y la multitud que concientizada de su poder conformaba el apoyo duro al régimen de transición establecido. Un orden que se iba consolidando aceleradamente a través de la noción de la revolución permanente. Una noción que en nuestro caso se ha sustentado en la idea de la primacía del poder constituyente de actuación permanente y continua y con preponderancia sobre cualquier otro poder establecido coyunturalmente para el gobierno de la sociedad. De hecho se ha sostenido durante todo ese período de transición la posibilidad de transformar la sociedad rentista, donde solo existen pequeños enclaves capitalistas, en una sociedad adelantada, saltando la etapa de la consolidación del capitalismo, aprovechando las tensiones generadas entre los enclaves de modernidad y la mayoría de la población encuadrada en una economía tradicional o de subsistencia. Bajo estos supuestos la dinámica del régimen de transición se planteo, tanto por la reacción del bloque de poder desplazado, como por la acción del frente revolucionario –la multitud coaligada como avanzada- como una relación estratégica desarrollada fundamentalmente mediante una guerra psicológica en la cual los medios de comunicación masivos en manos privadas se convirtieron en los adversario inmediatos, y las demostraciones de fuerza mediante la movilización social por el control de las calles, conjuntamente con el golpe militar, se trocaron en su materialización concreta. Toda una acción interna que se inscribió aceleradamente después de la declaración de la llamada “guerra al terrorismo” por el gobierno de los EEUU, a partir de los hechos del 11 de septiembre de 2001, en una lucha que enfrenta la tendencia imperial con la inclinación hacia la multipolaridad. Unos hechos que transformaron la tensión doméstica venezolana en parte activa de ese enfrentamiento donde el escenario principal de conflicto lo configuran los países integrantes del llamado arco de inestabilidad. Un espacio que va desde la región andina de América del Sur, atraviesa el norte de África, desde allí recorre el Medio Oriente hasta llegar a Filipinas e Indonesia, al cual se le agregan las zonas empobrecidas de la nueva Europa (Rumania, Polonia y Bulgaria).Nadie podría negar en la actualidad la eficacia de este frente político para conducir y administrar las gigantescas movilizaciones sociales demandadas por los distintos procesos electorales desarrollados desde 1998 hasta el 2006, incluyendo el correspondiente al Referéndum Revocatorio de 2003, y las acciones de defensa del régimen frente al golpe de estado y el paro petrolero del 2002. Pero no ha sido igualmente efectiva su conducta en la acción constructiva destinada a crear las estructuras y superestructuras demandadas por la transición al socialismo. En estas circunstancias se probó que “la vanguardia”, ni organiza ni crea pertenencia, sólo ha distribuido lo que el sistema oficial ha separado para la gente. Ha sido el sistema informal de las misiones el que ha creado una pertenencia más profunda y una identidad diferente de la población no privilegiada venezolana. Ha sido esta organización fresca la que ha dado cuenta de un fenómeno al que partidos y sindicatos no han podido interpelar: los excluidos del sistema. De allí ha venido surgiendo un nuevo liderazgo que ha podido convocar a una multitud que hoy configura el apoyo duro al régimen. Y esa es la base social del poder del movimiento revolucionario venezolano actual.El Partido Socialista Unido de Venezuela como instrumento político de la revoluciónPero la persistencia del régimen político, en medio de las presiones psicológicas, económicas y militares de la burguesía globalizada, en asociación con la oligarquía colombiana, tutorada por aquella, y una “quinta columna” interna, conformada por la alta burguesía nacional y las clases medias, tradicionalmente dependiente de las sociedades capitalisticamente avanzadas, y en la actualidad, directamente de los EEUU, esta condicionada claramente a la eficacia de las políticas públicas que adelanta el gobierno revolucionario. Ciertamente, como lo señalase rotundamente Simón Rodríguez, en párrafo ya citado, “el hombre sencillo –constituyente de la avanzada- no gusta de hipótesis, porque no sabe suplir…”, le agradan los hechos. Por ello la ineficacia en el cumplimiento de los programas favorece la reacción. Y esta ineptitud es obvia en bastantes casos. Sin dudas, en mucho se le puede atribuir a la reacción de las fuerzas conservadoras, que han obligado a desviar recursos para neutralizarla; y, al sabotaje de una burocracia estatal infiltrada, que culpable o culposamente, obstruye la ejecución de los planes. Pero notoriamente, también tiene una responsabilidad significativa el desorden de la avanzada, por la falta de una organización que le proporcione coherencia y cohesión a su acción. Un orden que transforme el movimiento social reivindicatorio en una fuerza política capaz de impulsar las transformaciones estructurales y superestructurales, demandas por la revolución socialista.Un proceso que no podría ser realizado por una multiplicidad de pequeños partidos; sindicatos; gremios; grupos de interés; e, individualidades relevantes, como se ha fraccionado la avanzada, todos competitivos entre sí, en la búsqueda de espacios sociales de influencia para satisfacer sus intereses privativos, entre los cuales el peculio personal, inherente a la sociedad capitalista, a través de la corrupción de la función pública, no es extraño. Todo ello demanda de un partido político que posibilite la ejecución del proyecto socialista, y defienda el control del poder nacional por parte del pueblo organizado.El socialismo y el partidoEn este sentido, se debe entender que el socialismo no es una etapa determinada de la evolución del género humano en el planeta, vista desde una perspectiva física, y específicamente biológica. No tiene un carácter finalista, que lo convertiría, como ha sucedido con la visión neoliberal, en el “fin de la historia”, o en una etapa de transición para lograr la sociedad perfecta –comunista- que para todos los efectos tendría el mismo significado dogmático. Algo que se traduciría en términos políticos, en una confrontación permanente entre los seres humanos, tal como lo esta planteando “el capitalismo salvaje” con su esquema de “la guerra sin fin”. Tampoco es una “ideología salvadora”, como lo ha formulado el socialismo burgués, que consiente el liberalismo económico, creando la falsa esperanza de su humanización progresiva, mediante las reformas políticas. Ello ha tenido un efecto alienante en las sociedades, llevándolas a una actitud conformista que obstaculiza el avance humano, instaurando la demagogia como extrema deformación de la idea de la democracia, que es el valor más racional dentro de una ética de los motivos, orientada a la conservación de la vida. Como lo hemos observado los venezolanos durante casi un siglo, esta forma de pensamiento solo ha conducido a una extrema desigualdad entre las clases y estamentos sociales que conviven en la República. El socialismo es una tesis, desarrollada en el campo de las ciencias del comportamiento humano, sobre la posibilidad de establecer en una realidad material indeterminada, un orden social flexible, capaz de adaptarse a los cambios que ocurren en el mundo físico, y en la cultura humana, como consecuencia de su capacidad creadora que inventa artificios para facilitar su existencia, y la conservación de la especie. Es uno de esos ingenios, que como todos los que se han creado, de naturaleza física o metafísica, dependen de la voluntad humana, y de un proceso de aprendizaje. Dentro de esa consideración, el partido es una escuela para formar la voluntad, que sería su poder, a fin construir el socialismo, y protegerlo, como un activo que enriquece la democracia. De ese modo, el partido no reproduce los rasgos que han caracterizado esta forma de organización política hasta el presente. No es la expresión de una ideología, ni representa los intereses de una clase social, o alguna otra forma de asociación humana, que se convierte en un fin en si mismo. Tal como ha sido la concepción de los partidos en el marco de la democracia representativa liberal. Es un instrumento que asocia a hombres libres, que desean participar autónomamente, con un sentido democrático, y en ejercicio de su poder, en la formulación de las políticas publicas que hacen posible la convivencia pacífica con sus semejantes, para lograr su propia realización humana, en armonía con su entorno natural. En otras palabras, dentro del marco ético del socialismo. Así concebida la organización política, ella tiene un carácter esencialmente pluralista desde la perspectiva del pensamiento que lo orienta , pues aún cuando exista un acuerdo básico, sobre los valores que lo ubican, y los objetivos hacia los cuales se dirige la acción, se sabe de las diferencias naturales entre los seres humanos. En una aproximación que favorece la democracia directa, participativa en su esencia. Una forma de ordenar la realidad social, que reconoce los desacuerdos entre los intereses individuales, y de grupos concretos, derivadas de las variadas condiciones ambientales, sociales y naturales, dentro de las cuales se desarrolla su devenir. En ese sentido, cultiva la tolerancia como un valor esencial dentro del pensamiento socialista, y por lo tanto su ejercicio le da sentido a la conducta interna de los miembros del partido, y a la actitud de este frente al entorno externo. Reconoce como válidos para la solución de esos diferendos al dialogo y el debate, rechazando enérgicamente la descalificación, personal o grupal, como una expresión de poder que transforma las relaciones políticas en unas de naturaleza estratégica. No obstante, advirtiendo la existencia de la contradicción cultura-natura, presente en el ser humano, y en sus agregados sociales, que coloca la agresión física y psíquica como una posibilidad, el partido es un instrumento tanto para la acción política, pacífica en su esencia, como para la estratégica, de naturaleza violenta. Esta última, una actitud generadora de los comportamientos agresivos, que han materializando los escenarios de conflicto, en los cuales se han enfrentado, en la modernidad, nacional e internacionalmente, los socialistas con las fuerzas conservadoras e, incluso, los propios socialistas entre sí. De esa manera el partido se constituye en el sistema nervioso que activa el poder del Estado para la defensa de la soberanía popular.La “sinapsis” social como función esencial del PSUVAsí la organización política actúa como un neurotransmisor, provocador de las sipnasis que facilitan las uniones especializadas, que en el sistema nervioso envían señales de una neurona a otra, y desde este, vincula a tales neuronas con células no neuronales, como las musculares o glandulares, para provocar acciones individuales, constructoras o defensivas. La sipnasis entre las neuronas es la responsable de la creación de la conciencia individual. Se trata este concepto –el de sipnasis- de un término derivado de la combinación de los vocablos griegos, sin que significa “unidos” y, “haptenia”, que se traduce como “con firmeza”, por lo que al trasladarlo al contexto del partido, lo coloca en su esencia como instrumento para provocar con consistencia la unidad de sus miembros, dentro de una conciencia común, y a través de estos, cada uno en su entorno, se realice con los participantes en otras formas de organización social y política, para buscar la unidad del cuerpo social dentro del Estado. Se sustituye así la metáfora mecánica preexistente, que colocaba esta organización política, concebida como “vanguardia”, como una correa de transmisión entre un conjunto esclarecido, que transmitía sus conocimientos y decisiones a un proletariado desinformado e inconciente y, en general, a una sociedad macrocéfala, donde la energía se acumulaba en su “cerebro”, que movía las partes de su cuerpo de acuerdo a su voluntad omnipotente, y en su propio beneficio. Esa comparación, consona con el adelanto de la ciencia durante el siglo XIX y la primera parte del XX, y del progreso alcanzado en el campo económico, fue la que obstaculizó el ascenso del humanismo, en términos generales, y del socialismo específicamente. Positivamente, tanto el llamado “socialismo real”, como el socialismo burgués, en sus formas de organización, buscaron la acumulación de energía, como ocurre instintivamente en el marco de las fuerzas conservadoras, en las cúpulas dirigentes, transformadas en verdaderas oligarquías, que han venido usando el poder acumulado arbitrariamente, para someter a sus pueblos, y en el marco de las relaciones internacionales, creando ese orden extremamente jerarquizado, que en las comunidades políticas concretas se expresa con la condena de amplios sectores a la pobreza y la exclusión. Un cuadro que tiene su correlato en el sistema internacional, traduciéndose en lo que los propios estrategas del Imperio denominan como “arco de inestabilidad”. Una extensa área que va desde la región andina del continente suramericano, atraviesa el norte y el centro de África, y desde allí recorre el Medio Oriente, hasta llegar a Filipinas e Indonesia. Es una zona que coincide con lo que se ha identificado como “tercer mundo”, y donde se ubican las más grandes reservas minerales, principalmente petroleras y gasificas, los más grandes acuíferos y, la mayor biodiversidad, conjuntamente con los pueblos sumidos en la condición de subdesarrollo. Y es justamente el espacio donde están colocadas las bases militares adelantadas, desde las cuales se contienen los movimientos liberadores de esas comunidades, y del género humano.Precisamente será el intento de materializar esta metáfora lo que le dará la cohesión y fuerza al Partido Socialista Unido venezolano. Una realización viable por la revolución científica y tecnológica producida en el campo de la microelectrónica, que al potenciar hasta el infinito las posibilidades de obtener y organizar la información para su uso en la toma de decisiones, a través de la multiplicación de los canales de comunicación, ha facilitado la organización y dirección de las fuerzas sociales, y significado una potenciación de las fuerzas productivas. Se ha tratado de una revolución dentro de una época de revolución social. Ha sido, gracias a este cambio explosivo, como se han realizado revoluciones políticas significativas como la islámica en Irán, y nuestra propia revolución bolivariana. En su momento, resultó casi inexplicable el derrumbe de una monarquía, apoyada por el capitalismo globalizado, con una acumulación de recursos económicos y militares, que superaba escandalosamente los medios en manos de la masa proletaria iraní. Lo mismo que fue sorprendente, en el caso venezolano la movilización, a escala nacional, de nuestro proletariado durante el llamado “caracazo”. En la primera situación, fueron los “casetes” con cintas magnéticas, y los reproductores portátiles a batería, los recursos que permitieron crear la conciencia colectiva, y coordinar las acciones que transformaron el régimen político de aquel país, mientras en nuestro caso, los medios de comunicación masivos, y la telefonía celular, jugaron un papel decisivo en esa insurrección popular, que le abrió paso a la revolución en curso. De la misma forma han sido pasmosas las movilizaciones planetizadas realizas frente a las pretensiones de las empresas monopólicas y transnacionalizadas de dominar el mercado internacional, a través del control de las organizaciones especializas supranacionales, y las de naturaleza pacifista, realizadas contra el terrorismo bélico empleado por el Imperio para controlar los espacios del ya mencionado “arco de inestabilidad”. Dentro de esta idea, el partido debe introducir sistemáticamente, en su funcionamiento, la práctica de las llamadas redes de conocimiento, con la formación de sus miembros en el uso de los “infocentros” públicos, y el establecimiento de los propios, así como con la proliferación de los medios de comunicación alternativos. Es así como se logrará efectivamente las sipnasis que permitirá la unión y fortaleza de la avanzada socialista, y la cohesión del cuerpo social agregado en el Estado venezolano. De esta manera se colocará el partido en el escenario donde se realiza fundamentalmente la confrontación, dentro de las relaciones dialécticas presentes hoy en la vida social de los pueblos, y en las relaciones entre ellos: el ámbito de la opinión pública Se plasma, de esta forma, lo que fue una simple intuición de los radicales ingleses, que en el siglo XVII, le abrieron paso a las contracreencias revolucionarias, usando como medio las comunicaciones impresas, para ganarse esa opinión pública. Una praxis que abrirá la posibilidad de la materialización de la democracia directa participativa, tanto en el funcionamiento del partido, como en la vida de la comunidad política, convirtiendo en una realidad, lo que hasta ahora es una mera abstracción indefinible, denominada genéricamente como “socialismo del siglo XXI”.El partido como instrumento para organizar la multitud revolucionaria venezolanaBajo estas condiciones el partido tomará la forma pero no el fondo de los partidos de masas organizados por el socialismo burgués, puesto que él tiene que ordenar efectivamente, para las acciones políticas y estratégicas una multitud conformada por la porción avanzada del proletariado nacional. Pero una multitud no es necesariamente una masa. Es una numerosa concentración de gente, con conciencia de sus necesidades y aspiraciones, que se congrega, más por una coordinación tácita –un mecanismo psicológico que identifica sus propósitos comunes- que por la acción de una cúpula esclarecida. Es incuestionable que la avanzada social que ha facilitado la revolución venezolana ha sido conformada por una asociación casi espontánea de ciudadanos, concientes de su situación de pobreza, y de las condiciones inhumanas en las cuales se venía desarrollando su existencia. No ha sido un conglomerado sugestionable y crédulo, de conducta instintiva, que tiene una espontaneidad irracional, y puede manifestarse con la violencia y la ferocidad de un animal, que es lo característico de una masa. Masa ha sido la pequeña burguesía, que forma el estado medio de nuestra comunidad, la cual ha llegado rápidamente al extremo. Una situación donde la sospecha enunciada por la clase burguesa internacionalizada, se transforma “ipso facto” en indiscutible evidencia; un principio de antipatía pasa a constituir en segundos un odio feroz. Y masas fueron aquellas seducidas por la demagogia del socialismo burgués que ingresaron en sus partidos y organizaciones civiles, convirtiéndose en autómatas sin voluntad. No ha habido fanatismo, ni odio, ni incondicionalidad en el comportamiento de esta avanzada, y menos en la avanzadilla. Sus logros se han obtenido más por métodos persuasivos y disuasivos, dentro del marco de las reglas que impuso la burguesía dominante, que por el uso indiscriminado de la agresión física y psicológica. De allí que el costo que ha pagado por su victoria ha sido relativamente bajo, y la ganancia substancial, mientras sus adversarios han tenido grandes pérdidas solamente, no sólo en el escenario interno, sino en el internacional. La idea es la conformación de una organización multitudinaria, para formar cuadros calificados para la acción político-estratégica, y no al revés, como fue la práctica previa, que mantenía al proletariado, y a los sectores medios de la sociedad como siervos de la gleba.El partido como instrumento para la ejecución del programa socialistaEl partido se ha estado configurando alrededor de pequeñas unidades de acción, localizadas espacial o funcionalmente, en las cuales efectivamente se pueden realizar el dialogo y el debate, esenciales en la acción política dentro de la idea de la democracia, y ejecutar las actividades estratégicas destinadas a rechazar la acción violenta de la reacción conservadora, dentro de la concepción del “campo de batalla descentralizado”. Son esas unidades, que han recibido la denominación militar de batallones, por ser este tipo de unidad castrense la que ejecuta las acciones tácticas, demandadas por la actividad política, y su correlato estratégico, las que generan los circuitos socialistas como espacios para su acción, y escogen directamente sus voceros, para mediante redes de acción, realizar actividades más profundas en tiempo y espacio. Mientras estos voceros en asamblea física o virtual (mediante las redes de conocimiento), seleccionan sus delegados, para proporcionarle a la organización una dirección colectiva que oriente su acción política y estratégica en el contexto del Estado, e internacionalmente. Será este el mismo mecanismo para seleccionar sus representantes en las instituciones de gobierno, en las distintas instancias que organizan el poder público en Venezuela. Se trata de un mecanismo donde la dirección adquiere el poder moral que le suministra la legitimidad por resultados, y no la simple por procedimientos, o por representación, que ha caracterizado la acción de las cúpulas, que en el marco del socialismo burgués controlaron el sistema político venezolano durante los últimos 50 años. Un poder que se deriva de la autoridad que se obtiene, con lo que se llama justicia. Un valor que se alcanza por la compatibilidad de una acción o práctica política, con la configuración de valores prevalecientes en el pueblo venezolano. Una situación en la cual el partido se convierte también en un contralor social, para que la gente sienta que su gobierno y sus miembros dirigentes son justos o injustos, legítimos o ilegítimos, no solamente por la forma como llegaron a sus posiciones políticas, sino fundamentalmente por lo que hacen. En resumen, el partido como instrumento para la realización del programa socialista, es una esperanza para la posibilidad de un avance, en el sentido humano de los ciudadanos venezolanos, y un mecanismo de contribución de nuestro pueblo para optimizar las posibilidades de la paz para la humanidad en su conjunto, como una condición necesaria y suficiente para la realización de los hombres y mujeres que pueblan el planeta. Una esperanza que se acrecienta porque la burguesía venezolana se ha venido conformando con tanta timidez, tan cobardemente, y con tal lentitud, debido al temor que le surgió por la acción violenta y feroz de ese proletariado, durante la guerra federal, de mediados del siglo XIX, de modo que al momento en el cual se opuso amenazadora, después de su victoria en 1999, sucumbió rápidamente, esperando sólo la acción de sus socios externos, profundamente empantanados en sus guerras periféricas en el Medio Oriente y el Asia Central, y con su prestigio golpeado por su fracaso en la aplicación del llamado Plan Colombia, y en la búsqueda de la imposición de su política de dominación, expresada en el ALCA
Alí+Rodríguez+Araque Alberto+Müller+Rojas PSUV: IDEAS PARA DIALOGO DEBATE SOBRE SOCIALISMO VENEZOLANO PARTIDO QUE IMPULSARÁ.
Etiquetas: Alí Rodriguez Araque Alberto Müller Rojas, PSUV Publicado por utópicas en 13:45:00
domingo, 16 de marzo de 2008
sábado, 15 de marzo de 2008
¿Cómo financiar Indoamérica?
¿Cómo financiar Indoamérica?
Por: Hugo Moyer Agostini Fecha de publicación: 01/06/06
imprímelo
mándaselo atus panas
El Presidente Chávez, acaba de sugerir la constitución de una Confederación de Países, Movimientos y Organizaciones Indígenas a favor de la Indo-Andinidad. Esto me hizo recordar lo que ha venido planteando el Dr. Waldemar de Gregori, sociólogo e intelectual brasileño: "Más que un movimiento latino-americano y caribeño, deberíamos promover un movimiento Indoamericano que construya la Quinta Amerindia". Recordamos entonces, la intervención del Cacique Guaicaipuro Cuauhtemoc ante la reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Europea al cumplirse los 500 años del "descubrimiento". Allí, con altiva reciedumbre y legítima e inocultable autoestima ancestral, expuso: "Aquí pues yo, Guaicaipuro Cuauhtemoc, he venido a encontrar a los que celebran el encuentro. Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que la encontraron hace solo quinientos años. Aquí pues, nos encontramos todos. Sabemos lo que somos, y es bastante…El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron. El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme. El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con intereses aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento. Yo los voy descubriendo. También yo puedo reclamar pagos y también puedo reclamar intereses. Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América. ¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos cristianos faltaron a su Séptimo Mandamiento ¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de figurarme que los europeos, como Caín, matan y niegan la sangre de su hermano! ¿Genocidio? Eso sería dar crédito a los calumniadores, como Bartolomé de la Casas… ¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de América, destinados al desarrollo de Europa. Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir la devolución inmediata, sino la indemnización por daños y perjuicios…Tan fabulosa exportación de capitales no fueron más que el inicio de un plan "Marshalltesuma", para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización. Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del Empréstito, podremos preguntarnos: ¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o por lo menos productivo de los fondos tan generosamente adelantados por el Fondo Indoamericano Internacional? Deploramos decir que no. En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, en armadas invencibles, en terceros reichs y otras formas de exterminio mutuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como en Panamá, pero sin canal. En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de 500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses, cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta y provee todo el Tercer Mundo. Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman según la cual una economía subsidiada jamás puede funcionar y nos obliga a reclamarles, para su propio bien, el pago del capital y los intereses que, tan generosamente hemos demorado todos estos siglos en cobrar. Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarle a nuestros hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas del 20 y hasta el 30 por ciento de interés, que le cobran a los pueblos del Tercer Mundo. Nos limitaremos a exigir, la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo del 10 por ciento, acumulado solo durante los últimos 300 años, con 200 años de gracia…" Con todo esto que nos adeudan, los países europeos y ahora los del norte, podría financiarse la ¡Confederación de Pueblos Indoamericanos hacia la Quinta Amerindia!hugomoyer@hotmail.com
Por: Hugo Moyer Agostini Fecha de publicación: 01/06/06
imprímelo
mándaselo atus panas
El Presidente Chávez, acaba de sugerir la constitución de una Confederación de Países, Movimientos y Organizaciones Indígenas a favor de la Indo-Andinidad. Esto me hizo recordar lo que ha venido planteando el Dr. Waldemar de Gregori, sociólogo e intelectual brasileño: "Más que un movimiento latino-americano y caribeño, deberíamos promover un movimiento Indoamericano que construya la Quinta Amerindia". Recordamos entonces, la intervención del Cacique Guaicaipuro Cuauhtemoc ante la reunión de Jefes de Estado de la Comunidad Europea al cumplirse los 500 años del "descubrimiento". Allí, con altiva reciedumbre y legítima e inocultable autoestima ancestral, expuso: "Aquí pues yo, Guaicaipuro Cuauhtemoc, he venido a encontrar a los que celebran el encuentro. Aquí pues yo, descendiente de los que poblaron la América hace cuarenta mil años, he venido a encontrar a los que la encontraron hace solo quinientos años. Aquí pues, nos encontramos todos. Sabemos lo que somos, y es bastante…El hermano aduanero europeo me pide papel escrito con visa para poder descubrir a los que me descubrieron. El hermano usurero europeo me pide pago de una deuda contraída por Judas, a quien nunca autoricé a venderme. El hermano leguleyo europeo me explica que toda deuda se paga con intereses aunque sea vendiendo seres humanos y países enteros sin pedirles consentimiento. Yo los voy descubriendo. También yo puedo reclamar pagos y también puedo reclamar intereses. Consta en el Archivo de Indias, papel sobre papel, recibo sobre recibo y firma sobre firma, que solamente entre el año 1503 y 1660 llegaron a San Lucas de Barrameda 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata provenientes de América. ¿Saqueo? ¡No lo creyera yo! Porque sería pensar que los hermanos cristianos faltaron a su Séptimo Mandamiento ¿Expoliación? ¡Guárdeme Tanatzin de figurarme que los europeos, como Caín, matan y niegan la sangre de su hermano! ¿Genocidio? Eso sería dar crédito a los calumniadores, como Bartolomé de la Casas… ¡No! Esos 185 mil kilos de oro y 16 millones de kilos de plata deben ser considerados como el primero de muchos otros préstamos amigables de América, destinados al desarrollo de Europa. Lo contrario sería presumir la existencia de crímenes de guerra, lo que daría derecho no sólo a exigir la devolución inmediata, sino la indemnización por daños y perjuicios…Tan fabulosa exportación de capitales no fueron más que el inicio de un plan "Marshalltesuma", para garantizar la reconstrucción de la bárbara Europa, arruinada por sus deplorables guerras contra los cultos musulmanes, creadores del álgebra, la poligamia, el baño cotidiano y otros logros superiores de la civilización. Por eso, al celebrar el Quinto Centenario del Empréstito, podremos preguntarnos: ¿Han hecho los hermanos europeos un uso racional, responsable o por lo menos productivo de los fondos tan generosamente adelantados por el Fondo Indoamericano Internacional? Deploramos decir que no. En lo estratégico, lo dilapidaron en las batallas de Lepanto, en armadas invencibles, en terceros reichs y otras formas de exterminio mutuo, sin otro destino que terminar ocupados por las tropas gringas de la OTAN, como en Panamá, pero sin canal. En lo financiero, han sido incapaces, después de una moratoria de 500 años, tanto de cancelar el capital y sus intereses, cuanto de independizarse de las rentas líquidas, las materias primas y la energía barata que les exporta y provee todo el Tercer Mundo. Este deplorable cuadro corrobora la afirmación de Milton Friedman según la cual una economía subsidiada jamás puede funcionar y nos obliga a reclamarles, para su propio bien, el pago del capital y los intereses que, tan generosamente hemos demorado todos estos siglos en cobrar. Al decir esto, aclaramos que no nos rebajaremos a cobrarle a nuestros hermanos europeos las viles y sanguinarias tasas del 20 y hasta el 30 por ciento de interés, que le cobran a los pueblos del Tercer Mundo. Nos limitaremos a exigir, la devolución de los metales preciosos adelantados, más el módico interés fijo del 10 por ciento, acumulado solo durante los últimos 300 años, con 200 años de gracia…" Con todo esto que nos adeudan, los países europeos y ahora los del norte, podría financiarse la ¡Confederación de Pueblos Indoamericanos hacia la Quinta Amerindia!hugomoyer@hotmail.com
viernes, 14 de marzo de 2008
Visiones sobre Cibernética. (enviado por administrador Web)
Me he decidido a tratar de explicarme a mí mismo algunas cosas sobre las que llevo barruntando un tiempo. Trataré de aclarar mis ideas en los siguientes párrafos. Me llama la atencion que la palabra "cibernética" tenga una aceptación, digamos mundana ó vulgar, por la cual viene a significar algo así como "robótica". Éste significado no es correcto y obviaría algunas de las hipótesis más elocuentes de la cibernética como son la superación de la concepción analítica clásica, la derogación del objetivo principal de cualquier estudio científico como tal - esto es: el descubrimiento de la realidad y el conocimiento de la misma - ó un cierto renacimiento, en la psicología, del conductismo de Skinner. En realidad no dejo de ver en la concepción cibernética luces y sombras, y siempre me acerco con cautela. Me ocurre igual que con otras expresiones postmodernas como la filosofía de Michel Foucault, el concepto de "sociedad postindustrial", ó el propio internet. Dentro de la cibernética, también se repite constantemente que asistimos a "una nueva era". ¿Y en qué consisten todas éstas transformaciones culturales, materiales y sociales, e históricas de la nueva era?. Bueno, me resultaría complicado responderme. Por utilizar una conocida expresión, por ejemplo, de las afirmaciones que tratan de superar a la concepción analítica científica, se eliminarían las hipótesis basadas en la convicción "de que el mundo microscópico es simple y está gobernado por leyes matemáticas simples. Lo cual significa que la labor de la ciencia consiste en superar las apariencias complejas y reducir los diversos procesos naturales a un conjunto de efectos de dichas leyes". Esto es profúsamente cuestionado por la teoría cibernética. Y es un ejemplo para ilustrar la nueva cultura relativista y performativa (por mencionar a Lyotard) de un saber flexible y pragmático que sustituye hoy, de hecho, al clásico discurso del análisis sobre la subdivisión ó desagregación de un problema científico en subproblemas ó elementos constituyentes. Las influencias que la cibernética, como teoría de control (sí, también social) y como epístemología fundamentada en la predictibilidad técnico-científica - es definida por Couffignal como "el arte de hacer eficaz la acción" - tiene sobre el pensamiento postmoderno es muy notable. Sea lo que sea el pensamiento postmoderno (por supuesto añadir la coletilla: "asistimos a una nueva era") dado que la aparente flexibilidad, diversidad, y descentralización emancipadora de la que hace gala no son,en parte, más que la expresión distorsionada de necesidades reales negadas por la sociedad de siempre, la única explicación que tiene la falta de conflictividad social de las sociedades hiper-desarrolladas, su complacismo socio-político, es el grado de eficacia y mejorabilidad sobre el control y la cibernética social que la sociedad capitalista ha desarrollado.Por otro lado algunas ideas propias de la cibernética como la reflexividad en el conocimiento, ó la concepción de la diferencia como algo abstracto y universal, como una ontología comparativa que nos permite distinguir las figuras, pero sin poder saber qué es figura y qué es fondo, me parecen extremadamente brillantes. Son sugerentes.
Originariamente, la tarea principal de la primera revolución cibernética (alineada con la propuesta sistémica) fue la creación de un lenguaje interdisciplinario, basado en la noción de información-organización. Dentro de éste lenguaje, las explicaciones científicas son proposiciones de mecanismos que generan los fenómenos que el científico trata de explicar, y ése mecanismo consiste en un sistema determinado estructuralmente. El planteamiento por tanto es igualmente válido para estudiar los sistemas biológicos, las sociedades, ó los sistemas programables, la lógica axiomática, los sistemas termodinámicos,... es decir, se convierte en un paradigma allí donde la anterior ciencia, dominada por las operaciones de reducción características del método analítico, es incapaz de generar certidumbre. En la medida que la formalización de las descripciones de la realidad se instituye como propósito explícito de la epistemología científica - al menos en el estudio de los fenómenos "complejos" donde el reduccionismo analítico no funciona - la teoría del control se convierte en la praxis certificadora de los modelos de realidad. La relacion entre ciencia y técnica se invierte a causa de que el lenguaje científico pasa a estar determinado por la "complicación en la administración de pruebas", junto con una notable libertad para la elección de hipótesis, que son entendidas sólo como axiomas formales. Por tanto el control sobre los sistemas se interpreta como la prueba "final" ésta unión entre la acción (la realidad) y sus elementos objetivantes(el modelo). En un siglo, el XX, donde el "problema del lenguaje" pasa a ser el centro de las teorías filosóficas y científicas, y donde los razonamientos sobre el lenguaje (los meta-lenguajes) y la auto-referencia pasan a ser la inspiración por excelencia de los discursos académicos a partir la sorprendente y fructífera aplicación que Gödel hace de ellos, no es extraño encontrarse con una cibernética de "segundo orden". Para ésta epistemología cibernética de segundo orden, el interés se centra, más que en los "sistemas observados", en los "sistemas observadores". El carácter interdisciplinar que la primera cibernética imprime en las ciencias a través del uso de nociones comunes como información-organización, retroalimentación, comunicación y control, etc... es transformado en un discurso auténticamente holístico que incluye al sujeto, a los fenómenos observados y a los modelos cibernéticos que los representan. G.Bateson es un personaje que refleja éste posicionamiento esencialmente crítico con el clásico pensamiento "cuantitativo" occidental... ¡y es un conductista!. Me llama realmente la atención que la opinión de "la calle" en torno a la ciencia es prácticamente la que se tenía alrededor de 1850. Y éso que todo el mundo afirma insistentemente que asistimos al nacimiento de "una nueva era". Pero comoquiera que los paradigmas se comportan como un péndulo, y se desarrollan de acuerdo a procedimientos de oscilación muy conocidos en el arte y la ciencia por los cuales cuando una idea ó cierto lenguaje, debilitado por la cotidianeidad, pierde su capacidad de comunicación, es entonces sustituido por su idea antagónica, es posible que para cuando el sistema educativo se encargue de transmitir una concepción "contemporánea" del discurso científico, éste ya haya encontrado nuevos axiomas sobre los que fundamentar una visión clásica y totalizadora. Hasta entonces los discursos de la ciencia, tal y como ocurre en el arte contemporáneo, son muchos y muy variados. Y se deja notar que la única directriz preestablecida es la ausencia de directrices preestablecidas. Para los cibernetistas actuales, bastante alejados del materialismo filosófico que, se supone, es seña de identidad del discurso científico clásico, no hay cosas que estudiar: sólo se estudian ideas, sólo las ideas de las cosas. Tan subjetivo como suena. R.Penrose es uno de los últimos e ilustres científicos "físicos" que sigue tratando de mantener una concepción material e ideológicamente platónica: la falla entre mente y materia(Schrodinger) se produce porque debe haber algo de naturaleza no computable en las leyes físicas que describen la actividad mental. Decía el recientemente fallecido R.A.Wilson "...Lo veas como lo veas, hayamos derivado las matemáticas de la lógica o de reglas de juegos, o de la "intuición" o del concepto de conjunto, a lo que llevan las discusiones sobre el origen de las matemáticas es a una conclusión en particular: los humanos de alguna forma inventaron las matemáticas, tan misteriosamente como de alguna forma inventaron el lenguaje. No entendemos cómo lo hicimos, pero nos permite entender mejor nuestras alucinaciones". El abandono de los prejuicios sobre la realidad por parte del discurso científico contemporáneo parece poner al servicio del mejor entendimiento de "nuestras alucinaciones" toda la teoría científica, y al servicio del poder toda la práctica. Pero estemos tranquilos, nos queda mucho aún por ignorar. El conocimiento te hará un ignorante. Por contra, los ignorantes suelen decir que saben mucho.
Originariamente, la tarea principal de la primera revolución cibernética (alineada con la propuesta sistémica) fue la creación de un lenguaje interdisciplinario, basado en la noción de información-organización. Dentro de éste lenguaje, las explicaciones científicas son proposiciones de mecanismos que generan los fenómenos que el científico trata de explicar, y ése mecanismo consiste en un sistema determinado estructuralmente. El planteamiento por tanto es igualmente válido para estudiar los sistemas biológicos, las sociedades, ó los sistemas programables, la lógica axiomática, los sistemas termodinámicos,... es decir, se convierte en un paradigma allí donde la anterior ciencia, dominada por las operaciones de reducción características del método analítico, es incapaz de generar certidumbre. En la medida que la formalización de las descripciones de la realidad se instituye como propósito explícito de la epistemología científica - al menos en el estudio de los fenómenos "complejos" donde el reduccionismo analítico no funciona - la teoría del control se convierte en la praxis certificadora de los modelos de realidad. La relacion entre ciencia y técnica se invierte a causa de que el lenguaje científico pasa a estar determinado por la "complicación en la administración de pruebas", junto con una notable libertad para la elección de hipótesis, que son entendidas sólo como axiomas formales. Por tanto el control sobre los sistemas se interpreta como la prueba "final" ésta unión entre la acción (la realidad) y sus elementos objetivantes(el modelo). En un siglo, el XX, donde el "problema del lenguaje" pasa a ser el centro de las teorías filosóficas y científicas, y donde los razonamientos sobre el lenguaje (los meta-lenguajes) y la auto-referencia pasan a ser la inspiración por excelencia de los discursos académicos a partir la sorprendente y fructífera aplicación que Gödel hace de ellos, no es extraño encontrarse con una cibernética de "segundo orden". Para ésta epistemología cibernética de segundo orden, el interés se centra, más que en los "sistemas observados", en los "sistemas observadores". El carácter interdisciplinar que la primera cibernética imprime en las ciencias a través del uso de nociones comunes como información-organización, retroalimentación, comunicación y control, etc... es transformado en un discurso auténticamente holístico que incluye al sujeto, a los fenómenos observados y a los modelos cibernéticos que los representan. G.Bateson es un personaje que refleja éste posicionamiento esencialmente crítico con el clásico pensamiento "cuantitativo" occidental... ¡y es un conductista!. Me llama realmente la atención que la opinión de "la calle" en torno a la ciencia es prácticamente la que se tenía alrededor de 1850. Y éso que todo el mundo afirma insistentemente que asistimos al nacimiento de "una nueva era". Pero comoquiera que los paradigmas se comportan como un péndulo, y se desarrollan de acuerdo a procedimientos de oscilación muy conocidos en el arte y la ciencia por los cuales cuando una idea ó cierto lenguaje, debilitado por la cotidianeidad, pierde su capacidad de comunicación, es entonces sustituido por su idea antagónica, es posible que para cuando el sistema educativo se encargue de transmitir una concepción "contemporánea" del discurso científico, éste ya haya encontrado nuevos axiomas sobre los que fundamentar una visión clásica y totalizadora. Hasta entonces los discursos de la ciencia, tal y como ocurre en el arte contemporáneo, son muchos y muy variados. Y se deja notar que la única directriz preestablecida es la ausencia de directrices preestablecidas. Para los cibernetistas actuales, bastante alejados del materialismo filosófico que, se supone, es seña de identidad del discurso científico clásico, no hay cosas que estudiar: sólo se estudian ideas, sólo las ideas de las cosas. Tan subjetivo como suena. R.Penrose es uno de los últimos e ilustres científicos "físicos" que sigue tratando de mantener una concepción material e ideológicamente platónica: la falla entre mente y materia(Schrodinger) se produce porque debe haber algo de naturaleza no computable en las leyes físicas que describen la actividad mental. Decía el recientemente fallecido R.A.Wilson "...Lo veas como lo veas, hayamos derivado las matemáticas de la lógica o de reglas de juegos, o de la "intuición" o del concepto de conjunto, a lo que llevan las discusiones sobre el origen de las matemáticas es a una conclusión en particular: los humanos de alguna forma inventaron las matemáticas, tan misteriosamente como de alguna forma inventaron el lenguaje. No entendemos cómo lo hicimos, pero nos permite entender mejor nuestras alucinaciones". El abandono de los prejuicios sobre la realidad por parte del discurso científico contemporáneo parece poner al servicio del mejor entendimiento de "nuestras alucinaciones" toda la teoría científica, y al servicio del poder toda la práctica. Pero estemos tranquilos, nos queda mucho aún por ignorar. El conocimiento te hará un ignorante. Por contra, los ignorantes suelen decir que saben mucho.
2008, Año Internacional del Planeta Tierra

El Año Internacional del Planeta Tierra es una observancia global establecida por la Asamblea General de la ONU (Res. 60/192 del 28/02/06). Se hizo una presentación preliminar de la observancia el 10 de enero de 2007 con una suelta de 4.567 globos (la edad de la Tierra en millones de años) en Londres, convocada por la Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Unión Internacional de Ciencias de la Tierra (IUES). La presentación oficial tendrá lugar el 12 y 13 de febrero de 2008 en la sede de la UNESCO en París, Francia.
El lema del AIPT 2008 será “Ciencias de la Tierra para la Sociedad” porque se pretende crear conciencia sobre la estrecha relación existente entre humanidad y Planeta Tierra y demostrar que los geo-científicos son figuras clave en la creación de un futuro equilibrado y sostenible para ambos.
Por ello, la observancia ha establecido un ambicioso programa de ciencias canalizado en ocho amplios temas multidisciplinarios: aguas subterráneas, peligros naturales, tierra y salud, clima, recursos naturales, tierra profunda, océanos, mega-ciudades.
Las Ciencias de la Tierra –de las que la Geografía no se aparta en sus múltiples vertientes-, nos permiten pensar globalmente, de manera sistémica y compleja; y actuar a nivel local para tomar decisiones apropiadas sobre asuntos importantes para nuestras vidas, como individuos y como miembros de una sociedad. En ese contexto, la Educación Geográfica no podrá estar ausente de la profunda inserción y renovación de contenidos de las Ciencias de la Tierra.
¿Qué representa el logo?
El logo consiste en un círculo interno (rojo) que representa la Tierra Sólida, sobre él la biosfera en verde y la hidrósfera en azul oscuro, y sobre ellos el azul claro de la atmósfera, todos constituyentes del Sistema Tierra.
¿Porque se eligieron esos ocho temas centrales?
Los ocho temas de investigación del AIPT 2008 fueron elaborados por una consulta entre los científicos del mundo. Los ocho temas (agua subterránea, peligros, tierra y salud, clima, recursos, tierra profunda, océanos y mega-ciudades) han sido elegidos por su impacto social, por su potencial publicitario, por su multidisciplinaria naturaleza y el alto potencial científico.
¿Cuáles son sus objetivos?
El objetivo general es crear conciencia, a nivel mundial y nacional, tanto en los políticos como en el público en general, del inmenso potencial que tienen las Ciencias de la Tierra para contribuir a lograr una sociedad más segura, más sana y más próspera. Asimismo, las organizaciones que coordinan los esfuerzos del AIPT 2008, la IUGS y la UNESCO, han señalado que “se pretende obtener 20 millones de dólares de la industria y los gobiernos, para financiar la investigación y realizar actividades de promoción e información". Los objetivos específicos son: 1) Reducir los efectos tanto de los riesgos naturales como los inducidos por la acción humana; 2) Reducir los problemas que afectan la salud humana, mediante una mayor comprensión de los aspectos médicos relacionados con las Ciencias de la Tierra; 3) Descubrir nuevos recursos naturales y hacerlos accesibles de manera sostenible; 4) Construir estructuras más seguras y expandir áreas urbanas, usando las condiciones naturales del subsuelo; 5) Determinar los factores no humanos del cambio climático; 6) Incrementar los conocimientos sobre condiciones especiales que revisten importancia para la evolución de la vida; 7) Aumentar el interés de la Sociedad por las Ciencias de la Tierra; 8) Incrementar el número de estudiantes y aumentar los presupuestos para investigaciones relacionadas con las Ciencias de la Tierra; 9) Promover la difusión y aplicación de las geociencias.
¿Comó trabajarán las organizaciones de la ONU y otras?
La Asamblea General designó a la UNESCO para que, en su calidad de organismo principal y coordinador del AIPT 2008, organice actividades en colaboración con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y otras entidades pertinentes del Sistema de las Naciones Unidas, así como la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS) y otras sociedades y grupos de ciencias de la Tierra de todo el mundo.Asimismo, está prevista una acción de movilización e información internacional de las ciencias multidisciplinarias de la Tierra. El proyecto Año Internacional del Planeta Tierra fue concebido por la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS) -una entidad que agrupa a 250 mil científicos de 116 países- y fue aprobado por la División de Ciencias de la Tierra de la UNESCO. Tiene el respaldo de todas las uniones hermanas de IUGS de las disciplinas implicadas: la Unión Internacional de Geodesia y Geofísica (IUGG), la Unión Geográfica Internacional (IUG), la Unión Internacional de Ciencias del Suelo (IUSS) y la Comisión Científica sobre el Programa Litosfera – Litosfera Internacional (SCL-ILP) y el Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU) apoya igualmente este acontecimiento. La iniciativa del AIPT 2008 cuenta también con todo el apoyo político de la República Popular China, India, Rusia, México, Argentina, el Brasil, Jordania, Italia, así como con el respaldo científico de muchos más.
¿Existe un respaldo científico mundial?
Si. El AIPT 2008 tiene 12 socios fundadores, 26 miembros asociados y 97 países ( representan el 87 por ciento de la población mundial) le han dado su apoyo. Asimismo, la IUGS lo ha incorporado como parte central de su agenda y ha creado un Consejo Directivo integrado por cerca de 30 representantes. Se han establecido Comités Nacionales para el AIPT 2008 en 70 países, entre ellos la Argentina.
¿Hay otras actividades de promoción específicas?
Si. La iniciativa aspira a reunir 20 millones de dólares para acciones de publicidad e investigación. Entre las primeras, acciones de educación, relaciones públicas y comunicación. Se ha creado un sitio web (www.esfs.org) y es ha publicado un folleto (Planet Earth in our Hands -El Planeta Tierra en nuestras Manos) exponiendo los ocho temas centrales del AIPT 2008.
jueves, 13 de marzo de 2008
DEFENSA DE LA TIERRA DESDE LA COMUNIDAD
Defensa de la Tierra desde la comunidad
Sara Sariol Sosa
CAMPECHUELA.— Félix Pedro Guillén no tiene formación académica y probablemente no pueda disertar con términos científicos sobre el calentamiento global o sobre cómo intervienen el dióxido de carbono, de azufre u otras sustancias que emiten las chimeneas de las industrias en la contaminación de la atmósfera.
Félix Pedro Guillén lleva 30 años como delegado del Poder Popular y toda la vida en defensa del entorno en que vive.
Sin embargo, ha logrado inculcarles a sus electores de la circunscripción 11 del Poder Popular, en ese municipio del litoral granmense, la máxima de que el futuro del hombre depende de que le demos un futuro a la naturaleza.
Su influencia en ese sentido comenzó tres décadas atrás, cuando fue elegido por primera vez delegado de la demarcación, responsabilidad en la cual aún se desempeña.
A este barrio —recuerda— todos lo conocían como el Callejón de los Perros, entre otras razones por su zanja putrefacta, no había agua, escaseaban los árboles por el suelo lajoso, siempre estaba muy sucio y albergábamos al vertedero municipal.
El cambio partió de un proyecto de urbanización para el cual el Gobierno local asignó los recursos materiales, agrega, pero las labores constructivas las hicieron íntegramente los vecinos, desde el primero hasta el último tramo de acera.
Parque comunitario Rosa Elena Simeón.
Y prosigue: Ese fue el escalón inicial, luego hicimos jardines excavando en la laja y echando tierra con fertilizante, a esa siguieron otras acciones con participación desde los más viejos hasta los más pequeños, hasta lograr en el barrio una cultura medioambiental fuerte.
AVALES PARA UNA PRIMICIA
La circunscripción de Guillén está enclavada en la comunidad semiurbana Marcial Jiménez, y se convirtió en el 2007 en la primera de Cuba en lograr el Premio Nacional de Medio Ambiente.
En el camino a tal reconocimiento fue imprescindible el apoyo de Elio Suárez, especialista de esa actividad en el Poder Popular municipal y a quien le tocó enseñar cómo es posible llevar al hogar la gestión ambiental mediante el ahorro de energía, mejoramiento de la calidad del agua, control de la generación de residuos y el reciclaje de estos previa clasificación, entre otras acciones.
Los vecinos, por su parte, se integraron en 16 comisiones de trabajo, una para cada objetivo planteado y otros como la eliminación de salideros con recursos propios, la reforestación, saneamiento urbano, el cuidado de la fauna y la flora...
Ese quehacer colectivo pudo superar en resultados las experiencias de otras comunidades porque partió de asumir con profundidad la dinámica de la interrelación individuo-medio, y ver la calidad de vida como concepto multidisciplinario que expresa un vínculo ineludible entre la salud humana y la necesidad de una educación ambiental con proyección social y comunitaria, y entre esta última y las condiciones de vida a alcanzar por cada persona.
Las calles sobresalen por su limpieza.
Por eso —justifica Dulce María Figueredo, presidenta del Consejo Popular Campechuela 1—, en el barrio también acciona una comisión para atender a los de la tercera edad y los casos sociales y ayudarlos a resolver sus problemas. Ejemplo de ello es la brigada de vecinos constructores que se encarga voluntariamente de construir cisternas (400 terminadas), levantar las casas (utilizan mucho la técnica del mampuesto) o poner los techos cuando a los más necesitados les son asignados los materiales.
"Aquí —agregó— nadie quema la basura, los niños no cazan los pajaritos ni matan las lagartijas, e incluso han disminuido a cuatro los más de 80 casos de alcoholismo que presentaban, una labor requerida de mucho tiempo y comprensión y que en muy pocos lugares se convierte en una tarea de masas."
A esos resultados, la comunidad Marcial Jiménez suma la siembra y supervivencia de 6 227 árboles maderables y frutales en 412 viviendas; habilitación de seis viveros de plantas ornamentales; la entrega a huertos cercanos de 140 toneladas de materia orgánica, logradas a partir del tratamiento en todos los patios de los desechos sólidos degradables y la excreta de animales domésticos.
En uno de los sitios otrora más sucios del barrio (vanguardia en recuperación de materias primas y por 20 años centenario en donaciones de sangre), está erigido hoy un pequeño parque que honra con su nombre a Rosa Elena Simeón, donde los campechueleros iban antes a verter basura, se empina ahora la mitad de un centenar de plantas con que contará el parque ecológico.
La clave de tantas realizaciones es la integración. Por eso, Ermelina Blanco y Antonio Méndez Carrillo no recuerdan exactamente en cuál grupo de trabajo comunitario fueron incluidos, "porque aquí cuando hay cualquier tarea la hacemos entre todos".
CRUZAR LAS FRONTERAS
El 2008 ha sido declarado por la Organización de las Naciones Unidas, Año Internacional del Planeta Tierra, una convocatoria que incrementará la conciencia sobre la importancia de mejorar las condiciones ambientales.
Tal propósito no se consigue solo con el tratamiento residual de las grandes y pequeñas industrias, ni con programas estatales para la conservación o aprovechamiento ordenado de los recursos naturales y el medio ambiente.
Es preciso —así lo pretende nuestro país— involucrar en la gestión a cada habitante. De ahí que la comunidad Marcial Jiménez haya sido invitada a exponer su experiencia de trabajo en esta y otras provincias cubanas. Quienes apuesten por ese ejemplo estarán asegurando el futuro de sus hijos.
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Sara Sariol Sosa
CAMPECHUELA.— Félix Pedro Guillén no tiene formación académica y probablemente no pueda disertar con términos científicos sobre el calentamiento global o sobre cómo intervienen el dióxido de carbono, de azufre u otras sustancias que emiten las chimeneas de las industrias en la contaminación de la atmósfera.
Félix Pedro Guillén lleva 30 años como delegado del Poder Popular y toda la vida en defensa del entorno en que vive.
Sin embargo, ha logrado inculcarles a sus electores de la circunscripción 11 del Poder Popular, en ese municipio del litoral granmense, la máxima de que el futuro del hombre depende de que le demos un futuro a la naturaleza.
Su influencia en ese sentido comenzó tres décadas atrás, cuando fue elegido por primera vez delegado de la demarcación, responsabilidad en la cual aún se desempeña.
A este barrio —recuerda— todos lo conocían como el Callejón de los Perros, entre otras razones por su zanja putrefacta, no había agua, escaseaban los árboles por el suelo lajoso, siempre estaba muy sucio y albergábamos al vertedero municipal.
El cambio partió de un proyecto de urbanización para el cual el Gobierno local asignó los recursos materiales, agrega, pero las labores constructivas las hicieron íntegramente los vecinos, desde el primero hasta el último tramo de acera.
Parque comunitario Rosa Elena Simeón.
Y prosigue: Ese fue el escalón inicial, luego hicimos jardines excavando en la laja y echando tierra con fertilizante, a esa siguieron otras acciones con participación desde los más viejos hasta los más pequeños, hasta lograr en el barrio una cultura medioambiental fuerte.
AVALES PARA UNA PRIMICIA
La circunscripción de Guillén está enclavada en la comunidad semiurbana Marcial Jiménez, y se convirtió en el 2007 en la primera de Cuba en lograr el Premio Nacional de Medio Ambiente.
En el camino a tal reconocimiento fue imprescindible el apoyo de Elio Suárez, especialista de esa actividad en el Poder Popular municipal y a quien le tocó enseñar cómo es posible llevar al hogar la gestión ambiental mediante el ahorro de energía, mejoramiento de la calidad del agua, control de la generación de residuos y el reciclaje de estos previa clasificación, entre otras acciones.
Los vecinos, por su parte, se integraron en 16 comisiones de trabajo, una para cada objetivo planteado y otros como la eliminación de salideros con recursos propios, la reforestación, saneamiento urbano, el cuidado de la fauna y la flora...
Ese quehacer colectivo pudo superar en resultados las experiencias de otras comunidades porque partió de asumir con profundidad la dinámica de la interrelación individuo-medio, y ver la calidad de vida como concepto multidisciplinario que expresa un vínculo ineludible entre la salud humana y la necesidad de una educación ambiental con proyección social y comunitaria, y entre esta última y las condiciones de vida a alcanzar por cada persona.
Las calles sobresalen por su limpieza.
Por eso —justifica Dulce María Figueredo, presidenta del Consejo Popular Campechuela 1—, en el barrio también acciona una comisión para atender a los de la tercera edad y los casos sociales y ayudarlos a resolver sus problemas. Ejemplo de ello es la brigada de vecinos constructores que se encarga voluntariamente de construir cisternas (400 terminadas), levantar las casas (utilizan mucho la técnica del mampuesto) o poner los techos cuando a los más necesitados les son asignados los materiales.
"Aquí —agregó— nadie quema la basura, los niños no cazan los pajaritos ni matan las lagartijas, e incluso han disminuido a cuatro los más de 80 casos de alcoholismo que presentaban, una labor requerida de mucho tiempo y comprensión y que en muy pocos lugares se convierte en una tarea de masas."
A esos resultados, la comunidad Marcial Jiménez suma la siembra y supervivencia de 6 227 árboles maderables y frutales en 412 viviendas; habilitación de seis viveros de plantas ornamentales; la entrega a huertos cercanos de 140 toneladas de materia orgánica, logradas a partir del tratamiento en todos los patios de los desechos sólidos degradables y la excreta de animales domésticos.
En uno de los sitios otrora más sucios del barrio (vanguardia en recuperación de materias primas y por 20 años centenario en donaciones de sangre), está erigido hoy un pequeño parque que honra con su nombre a Rosa Elena Simeón, donde los campechueleros iban antes a verter basura, se empina ahora la mitad de un centenar de plantas con que contará el parque ecológico.
La clave de tantas realizaciones es la integración. Por eso, Ermelina Blanco y Antonio Méndez Carrillo no recuerdan exactamente en cuál grupo de trabajo comunitario fueron incluidos, "porque aquí cuando hay cualquier tarea la hacemos entre todos".
CRUZAR LAS FRONTERAS
El 2008 ha sido declarado por la Organización de las Naciones Unidas, Año Internacional del Planeta Tierra, una convocatoria que incrementará la conciencia sobre la importancia de mejorar las condiciones ambientales.
Tal propósito no se consigue solo con el tratamiento residual de las grandes y pequeñas industrias, ni con programas estatales para la conservación o aprovechamiento ordenado de los recursos naturales y el medio ambiente.
Es preciso —así lo pretende nuestro país— involucrar en la gestión a cada habitante. De ahí que la comunidad Marcial Jiménez haya sido invitada a exponer su experiencia de trabajo en esta y otras provincias cubanas. Quienes apuesten por ese ejemplo estarán asegurando el futuro de sus hijos.
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martes, 11 de marzo de 2008
Dirección Política Electa en el PSUV
- Aparece en orden de Votación, el primero es el principal, seguido de un suplente-
Aristóbulo Istúriz (38.186 votos)
María Cristina Iglesias(18.933 votos)
Adán Chávez (34.246 votos)
Diosdado Cabello (18.290 votos)
Mario Silva (32.483 votos)
Héctor Navarro (17.794 votos)
Jorge Rodríguez(31.034 votos)
Freddy Bernal (17.636 votos)
Antonia Muñoz(29.777 votos)
Luis Reyes Reyes (17.141 votos)
Carlos Escarrá(29.104 votos)
Jackeline Farías(16.121 votos)
Nohelí Pocaterra(26.240 votos)
Rafael Ramírez (15.352 votos)
Vanessa Davies (26.046 votos)
William Lara(15.114 votos)
Cilia Flores (23.388 votos)
Ramón Rodríguez Chacín (15.076 votos)
María León(23.204 votos)
Rodrigo Cabezas(14.888 votos)
Nicolás Maduro (23.165 votos)
Ana Elisa Osorio(14.742 votos)
Alí Rodríguez(22.623 votos)
Darío Vivas(14.291 votos)
Héctor Rodríguez(20.553 votos)
Yelitza Santaella(13.608 votos)
Elías Jaua(20.161 votos)
Tarek El Aissami(12.911 votos)
Erika Farías(19.307 votos)
Alberto Muller Rojas (12.007 votos)
jueves, 6 de marzo de 2008
ideas sobre el partido
I PARTE
Alí Rodriguez Araque
Alberto Müller Rojas
CUADRO SOCIO-HISTÓRICO DE LA VENEZUELA MODERNAVivimos tiempos de cambios impresionantes. La nueva revolución tecnológica ha potenciado hasta límites nunca antes imaginados la capacidad productiva del ser humano. Los productos de la más diversa naturaleza brotan desde las más remotas regiones del mundo. Pareciera que, definitivamente, se hubiera alcanzado una situación en la cual, la producción superara sobradamente las necesidades humanas. Hoy, en apenas cuestión de minutos, se alcanza lo que hace apenas unas pocas décadas implicaba largas horas en los procesos productivos. La productividad humana se ha incrementado de manera exponencial. La revolución de las telecomunicaciones ha hecho posible que en cuestión de segundos se realicen miles operaciones simultáneas por billones de dólares entre las más recónditas regiones en un planeta cada vez más globalizado. Pareciera que el ser humano estuviese en el momento de dar el salto definitivo del reino de la necesidad al reino de la libertad.En contraste con esos prodigiosos avances, nunca antes la humanidad se había encontrado con un abismo tan profundo entre la prosperidad de pocos y la miseria de miles de millones de seres y, nunca como hoy, la riqueza se había concentrado en tan pocas manos y la pobreza había hecho presa de tanta gente. Tales cambios han configurado una nueva realidad en el planeta. Si apenas hace dos décadas el conflicto en el mundo se escenificaba entre dos superpotencias militares que se disputaban los espacios geopolíticos, ubicándose como una confrontación entre el Este y el Oeste, hoy el conflicto ha cambiado de naturaleza, es un conflicto social y ético entre el Norte insaciable y opulento y el Sur cada vez más comprometido en una lucha desesperada por la simple sobrevivencia. De allí esa creciente marea humana que todos los días se moviliza desde el Sur empobrecido hacia el Norte opulento, buscando mejores condiciones de vida, terminando por conformar también una nación de pobres, excluidos, explotados y reprimidos en el vientre mismo de las naciones más prósperas, sin que nada puedan contra tal fenómeno, leyes excluyentes, muros y alambradas. Es que así como, al tiempo que se ha mundializado el régimen establecido por las frías y despiadadas leyes del capitalismo, así mismo sus primeras consecuencias, la pobreza, la exclusión y la represión, adquieren también dimensiones globales. Así como se globaliza la concentración y centralización del capital en el los países más prósperos, también se globaliza su contraparte, la masa de pobres en el planeta que busca desesperadamente donde ganar sus más elementales medios de vida. De allí que el secular conflicto entre el capital y el trabajo, antes confinado a las fronteras nacionales o regionales, adquiera hoy dimensiones mundiales, generando un verdadero "ejercito internacional de reserva" laboral que se convierte en activo cuando se le necesita y en desempleo y desesperación, cuando la producción se potencia mediante la ciencia y la tecnología.Ese ejército internacional está conformado hoy, ya no sólo por los trabajadores fabriles, sino por una amplia gama de hombres y mujeres que pugnan por conseguir quien compre su fuerza de trabajo, sea ésta calificada o no, desde profesionales muchas veces formados a un alto costo en sus países de origen, hasta aquellos que no han tenido esas oportunidades y se ven condenados a las faenas más rudimentarias que no están dispuestos a realizar los trabajadores de los países industrializados. Cuando el capitalismo era un fenómeno nacional, provocó la migración masiva del campo a la ciudad, creando una contradicción que nunca pudo resolver. Ahora, cuando se ha mundializado, alcanzando su máxima expresión imperialista, la migración abarca regiones enteras, extendiéndose cada vez más a todo el mundo con sus consecuencias correspondientes, todas las cuales confluyen hacia la superación de un sistema mundial cada día más inviable pues, al problema social, al hiperdesarrollo industrial y urbano, se ha sumado ya una situación ambiental que amenaza la vida entera en la tierra.Todo este cuadro cruzado de toda suerte de penalidades, donde el consumismo desenfrenado, que su mismo sistema espolea y se hace cada día más insaciable, genera en los centros imperiales modos de vida que comportan un derroche criminal de recursos y energía.Con una recurrencia cada vez más frecuente, las intervenciones militares surgen como otra necesidad de los centros imperiales buscando simultáneamente, además del dominio tradicional, contener la lógica y creciente reacción de los pueblos, víctimas del atropello y que defienden su soberanía. La ruptura del viejo esquema bipolar ha dado lugar así, a una situación de mayor inestabilidad política, social, ecológica y militar en el mundo.En medio del desorden que tal situación engendra, van emergiendo nuevas fuerzas y nuevos centros de poder que van comenzando a configurar un nuevo balance de fuerzas en el mundo y que asoman la esperanza de lograr un nuevo y más estable equilibro de fuerzas, para bien de la humanidad hoy enfrentada a la expansión, dominio y atropello de la acción imperialista.Así son los signos que ya comienzan a anunciarse en nuestra región latinoamericana y caribeña, donde los seculares sueños de independencia, buscan su realización sosteniéndose en la unión, tal como la concibieron sus figuras más señeras. Y, una vez más, Venezuela ha sido llamada a jugar un rol protagónico en un proceso que alienta el desarrollo de la conciencia de nuestros pueblos. Esa conciencia va implantando un nuevo liderazgo y encontrando fórmulas para materializar tal unión, en la complementación de nuestras grandes potencialidades para allanar las carencias, en la cooperación y la solidaridad para concurrir allí donde las limitaciones de unos requieren el auxilio de los otros y el respeto a la soberanía que no acepta condiciones, ni presiones y aún menos, imposiciones.Mas este proceso está lejos de ser un proceso idílico. Nunca lo ha sido y nunca lo será. Ha tropezado, tropieza y tropezará con la resistencia de las alianzas que siempre han existido entre las fuerzas oligárquicas de la región y las fuerzas imperialistas que persiguen imponer sus propias fórmulas y mecanismos de lo que llaman "integración sostenida en el libre comercio" que pretenden presentar con una envoltura neoliberal, los viejos mecanismos de una competencia desalmada donde los seres humanos y regiones enteras dejan de serlo para convertirse en simple mercado. De allí el conflicto escenificado entre dos fuerzas contradictorias e irreconciliables cada una de las cuales tiene ya su carta de presentación, una bajo el proyecto del ALBA, la otra bajo las figuras del ALCA y de los TLC.Tal es el telón de fondo de los escenarios nacionales, cualquiera sea el lugar del mundo en el cual se intente comprender las realidades y, sobre todo, transformarlas.Es así como el Socialismo del Siglo XXI, surge como un proyecto que, dado para un espacio –Venezuela- y un tiempo –el siglo veintiuno- se proyecta más allá de las fronteras, toda vez que los sueños de redención son sueños de la humanidad entera que ha encarnado siempre la consigna socialista, democrática y revolucionaria.Venezuela, un resultado históricoEl nuestro es un país relativamente pequeño en su dimensión geográfica, pero engrandecido por su historia. Cien años duró la resistencia indígena frente a la conquista y la colonización del imperio español, resistencia que condujo a la casi total aniquilación de nuestra raza original. Muchas fueron las rebeliones contra el dominio español hasta la conquista de la independencia, después de veinte largos y sangrientos años que dejaron exangües las energías de nuestra nación, como lo dijera en su momento el genial conductor de tal proeza, nuestro Simón Bolívar. Nuevas guerras intestinas, producto de los señores de la guerra en que habían devenido algunos de nuestros héroes de la independencia, grandes terratenientes enfrentados por riqueza y poder político, sumían aún más nuestro pueblo en los más terribles padecimientos. De allí el levantamiento victorioso en que se convirtió la Guerra de Federación para, una vez más, ver frustrados sus propósitos por la traición en el tristemente célebre Pacto de Coche. Tal fue nuestro siglo XIX, lleno de gloria por la conquista de la independencia de todo un continente, junto al heroísmo y la brillante conducción de pueblos y líderes movidos por la idea de la unidad de nuestra gran nación continental, pero también lastimado por la ambición, la traición y su secuela inevitable, la frustración de millones de seres.Así nos encontró la primera parte del Siglo XX, empobrecidos y bajo el yugo de una de las más brutales y sumisas dictaduras. Hasta que, como por obra de magia, brota de nuestra castigada tierra, una especie de maná bíblico: el chorro casi incontenible del petróleo que abre un período de veloces y grandes transformaciones en la conformación de nuestra economía, de nuestra estructura social, de nuestra cultura y de nuestro sistema de valores.El motor de combustión interna que abrió literalmente las enormes fauces del consumo energético mundial, la existencia de gigantescos capitales ya desplegados en todo el planeta como factor hegemónico de la economía mundial, la existencia de grandes consorcios petroleros, el descubrimiento de enormes reservas petroleras en nuestro subsuelo y la pobreza económica y tecnológica de nuestro país, unido a un régimen sumiso frente a los poderes imperiales, confluyeron para que una riada de capitales ingresaran al país en rápida sucesión, asumiendo el comando de la producción. Por fortuna, Bolívar había dictado, ya desde 1928, su famoso Decreto sobre Minería de Quito. Este otorgaba a la República la propiedad de las minas, convertido en principio de aplicación universal desde los tiempos de la revolución francesa. El mismo se mantuvo vigente en nuestras leyes permitiendo, pese a sus altibajos, el ejercicio de la propiedad por parte del Estado.El creciente torrente de ingresos que representaba una producción petrolera en expansión, hasta convertir a Venezuela por varios años en el principal exportador de tal producto en el mundo, puso en manos del Estado recursos inusitados, más que suficientes para cubrir las necesidades de la administración pública, dejando un excedente cuya distribución se convirtió en principal objeto del debate entre los sectores dominantes del país.Fue así como, de un lado, surgió la consigna de "Sembrar el Petróleo", esto es, la capitalización privada del ingreso rentístico que seguía creciendo como eficaz mecanismo para "la modernización" de Venezuela. Quienes apoyaban tal consigna, consideraban mero dispendio cualquier gasto dirigido a mejorar la condición social del pueblo. Del otro lado, surgieron distintas consignas que planteaban una distribución popular de tal ingreso al tiempo que se favorecía también su acumulación privada y pública. Al final, prevalecería la segunda de las fórmulas durante un período que se inicia en los años cuarenta y se cierra a comienzos de la década de los setenta.La dictadura de Juan Vicente Gómez aplicó una política de concesiones que había permitido a un pequeño grupo de terratenientes obtener beneficios fabulosos con cierta participación irregular en las regalías. Pero la generación de una renta petrolera creciente, planteaba ahora un nuevo problema con la distribución del ingreso. Uno de los primeros pasos consistió en la revaluación del bolívar en 1934 con lo cual los ricos podían obtener un dólar barato que, además, ya había sido devaluado, otorgándole un poder enorme al sector de los importadores y descargando un golpe demoledor a las exportaciones agrícolas, ahora encarecidas por una simple operación monetaria. Pero, además, sin la necesidad de recaudar ingresos internos para cubrir los gastos del Estado, tampoco era necesario desarrollar un sistema fiscal que pechara las ganancias de los que se enriquecían con la nueva situación. De allí otra de las características del capitalismo rentístico: la inexistencia de una cultura tributaria existente en los sistemas capitalistas tradicionales. Este hecho le otorgó al Estado venezolano una notable independencia en relación con el resto de la sociedad pues, en lugar de imponer contribuciones sobre las ganancias, más bien distribuía parte de sus excedentes.De tal manera, se formo una clase empresarial, parasitaria e ineficiente, y se fortalecieron las castas tradicionales propietarias de las tierras urbanas y rurales y operadoras del comercio, así como en los niveles medios de la sociedad, se expandirían las corporaciones profesionales, incluyendo la casta militar, beneficiados todos por tal sistema de distribución del ingreso.Algo, sin embargo, en medio de tanta abundancia financiera, se dejó a la naciente clase obrera y al resto de la población a través de incrementos salariales dictados mediante decretos del Ejecutivo y ocasionales leyes del Congreso estimulando, al mismo tiempo, la formación de verdaderas castas sindicales desclasadas y que, a la larga, se colocarían abiertamente en contra de los trabajadores.En el campo, mientras tanto, la producción agropecuaria sufría una declinación sostenida. El consecuente empobrecimiento del campesinado provocó una acelerada migración hacia los centros urbanos. En nuestro caso, este fenómeno no fue resultado de una revolución agraria de signo capitalista que, al incrementar la productividad, "liberaba" fuerza de trabajo para ser empleada en la industria. De allí que la formación del mercado interno venezolano ocurriera con una especie de mutilación al no contar con la demanda capitalista en el campo, característica de otras experiencias de esta naturaleza en distintas partes del mundo.En el orden político e ideológico, no existiendo una clase empresarial "en sí y para sí", ni su contraparte, un movimiento obrero con suficiente desarrollo de su conciencia como clase, la dirección ideológica y política correspondió a sectores de la clase media ilustrada. Fueron tales sectores los que emprendieron la formación de los partidos políticos, de los sindicatos y, finalmente, la conducción del Estado, hasta el surgimiento de un sector empresarial con el poderío suficiente como para imponer sus decisiones a una clase política ya sin programas ni ideas con las cuales movilizar y organizar al pueblo. Fueron estos los tiempos en que las tesis neoliberales encontraron un terreno fértil donde prosperar con sus consecuencias bien conocidas.Contemporáneamente con tales procesos, se desarrollaba una relación contradictoria entre el Estado nacional, los grandes consumidores de los centros imperiales y sus Estados respectivos, y los consorcios petroleros. Para éstos, el ideal era la eliminación de las regalías y la reducción de los impuestos. Para la nación, cada vez más consciente de su carácter como propietaria del recurso natural, la principal reivindicación pasaba a ser una participación justa en los proventos petroleros en tanto que, para los grandes consumidores, la cuestión radicaba en garantizar los más bajos precios posibles. Por tal razón, ya durante el gobierno de Medina Angarita, se incrementó y unificó el sistema de regalías, se introdujo la Ley de Impuesto Sobre la Renta que durante décadas sirvió para incrementar la participación del Estado y se estableció un límite a las áreas otorgadas en concesión. Tales acciones en el ámbito petrolero iban acompañadas de un programa que iniciaba un proceso de democratización de la vida política del país e intentaba mejorar las condiciones de la población, incluyendo una reforma agraria y aplicando políticas de inmigración selectiva. Poco duró su gobierno derrocado por un golpe de estado.El futuro se caracterizaría por toda suerte de incidencias, con nuevos golpes de estado, implantación de la dictadura y vuelta a la democracia formal, acompañada de una feroz represión contra las fuerzas progresistas que aspiraban algo más que una simple elección quinquenal. Con todo, la presión popular y los procesos nacionalistas cumplidos en el Medio Oriente, así como la situación que confrontaron los consorcios petroleros internacionales, condujeron a una nacionalización, pactada entre el gobierno y las empresas, que colocó las operaciones petroleras en manos del Estado a partir de enero de 1976. Tal acción le dio un fuerte impulso a lo que resultó el más poderoso capitalismo de estado en todo el Continente. Ya las industrias del hierro y del gas se habían nacionalizado anteriormente. Al mismo tiempo, los grandes excedentes financieros disponibles, habían permitido realizar y controlar muchas otras actividades económicas. De tal manera, el control de las actividades económicas estratégicas, quedaban en manos del Estado otorgándole un importantísimo poder de negociación, tanto con el sector privado nacional como con el extranjero. Para éste, en consecuencia, resultaba vital preparar su retorno. Este pasaba por una estrategia cuidadosamente diseñada. La misma comprendió acciones a fin de provocar la caída de los precios petroleros introduciendo divisiones en el seno de la OPEP que, por momentos estuvieron a punto de provocar una verdadera guerra de precios, el préstamo de dinero a bajo costo para luego incrementarlo bruscamente, una campaña ideológica y política buscando convencer a los pueblos de la ineficacia y corrupción de las empresas estatales y toda suerte de virtudes de la gestión privada, la captura ideológica de los sectores dirigentes de las empresas nacionales, convirtiendo a éstas en simples agencias administradoras de contratos, introduciendo modificaciones en los sistemas legales para limitar drásticamente el ejercicio soberano en la administración de justicia mediante el arbitraje internacional y dándole un fuerte impulso a los procesos de privatización como la única salida a las crisis que las mismas medidas, derivadas de tal estrategia, habían producido.El endeudamiento público alcanzó durante ese periodo, al igual que en muchos otros países, niveles intolerables. Sin embargo, en momentos en los cuales Venezuela vivía un verdadero esplendor financiero, tal endeudamiento luce como algo inexplicable. La explicación sólo puede encontrarse cuando se observa el cambio drástico que se introdujo en la distribución del ingreso. Súbitamente, las remuneraciones al sector trabajo caen hasta un treinta por ciento, invirtiendo totalmente la relación que se había vivido desde los años cuarenta. Tal cambio, explica el acelerado empobrecimiento que hizo presa de millones de venezolanos, incluyendo a sectores importantes de la clase media. El endeudamiento público que no puede considerarse como otra cosa que una distribución adelantada del ingreso, sellaría con cadenas de acero, la nueva distribución cada vez más regresiva del ingreso. Se trataba pues, de un viraje estratégico que cambiaba radicalmente las políticas populares aplicadas por los distintos regímenes en los cuales se apoyaba su misma perpetuación.Fue así como muy poco tiempo después de las nacionalizaciones, durante la década de 1980 entraríamos en un proceso de desnacionalización, caracterizada por un recorrido inverso a todo lo que había significado la larga lucha por lograr una justa participación de la nación en su riqueza petrolera. Tal fue la llamada "apertura petrolera" que empeoró las condiciones semicoloniales que caracterizaron al país hasta comienzos de los años cuarenta, acompañada de muchas otras acciones que en no pocos casos, representaban una descarada violación de la Constitución y las leyes.Así marchaba, como una fuerza incontenible, la oleada neoliberal en nuestro país. Sin embargo, ya en 1989, un sacudimiento que asombró al mundo se produciría en Caracas y otras ciudades. Era tal el grado de tensión social y tal la decadencia de los sectores dirigentes tradicionales que los pueblos, llegados a un punto de desesperación, provocaron una rebelión espontánea que sólo pudo ser contenida con un derramamiento de sangre que no se conocía desde los tiempos de la independencia, victimando a miles de hombres, mujeres, niños y ancianos, con verdadera saña asesina. Poco después, en 1992, vendrían las insurrecciones militares liderizadas por la juventud patriótica que siempre estuvo presente en el seno de nuestra fuerza armada.Cuanto más se acentuaban las políticas neoliberales y tanto más grande era el empobrecimiento de la población, tanto más aguda se hacían las tensiones sociales y tanto más profunda la crisis que agrietaba todo el andamiaje construido a lo largo de la mayor parte del siglo.Así, todo ese período histórico dejó a un país totalmente transformado. Con una economía capitalista, atípica por su carácter rentista, con un proceso de acumulación sustentado básicamente en la capitalización de una renta internacional, producto del ejercicio del monopolio del Estado sobre el recurso petrolero; un poderoso capitalismo de estado, una estructura social conformada por una burguesía parasitaria, ineficiente, cuyas ganancias han provenido fundamentalmente de la distribución de la renta petrolera; una clase media con distintas capas y donde el estamento superior asumió los hábitos de la burguesía parasitaria; una clase obrera manipulada por las castas burocráticas corrompidas, pugnando por sacudirse un dominio que fue impuesto a sangre y fuego en la década de los sesenta; partidos políticos que dominaron la escena durante más de medio siglo y que, agotados sus viejos programas, se dedicaron al pillaje del erario público; una población concentrada en las ciudades y grandes territorios despoblados y, con ello, pobreza en las principales urbes del país y desolación en sus grandes extensiones, en fin, lo propio de un capitalismo rentista con un bajo desarrollo de las fuerzas productivas nacionales y de una numerosa burocracia sostenida por la renta petrolera que, a finales de la década de los noventa, declinaba peligrosamente como fruto del reinado neoliberal que se había impuesto en el país. Las políticas neoliberales parecían encontrarse con las mejores condiciones para imponerse sin nuevos inconvenientes. Pero la crisis del sistema, por largo tiempo en gestación, encontraría un cauce, esta vez pacífico y democrático, en 1998.
Alí Rodriguez Araque
Alberto Müller Rojas
CUADRO SOCIO-HISTÓRICO DE LA VENEZUELA MODERNAVivimos tiempos de cambios impresionantes. La nueva revolución tecnológica ha potenciado hasta límites nunca antes imaginados la capacidad productiva del ser humano. Los productos de la más diversa naturaleza brotan desde las más remotas regiones del mundo. Pareciera que, definitivamente, se hubiera alcanzado una situación en la cual, la producción superara sobradamente las necesidades humanas. Hoy, en apenas cuestión de minutos, se alcanza lo que hace apenas unas pocas décadas implicaba largas horas en los procesos productivos. La productividad humana se ha incrementado de manera exponencial. La revolución de las telecomunicaciones ha hecho posible que en cuestión de segundos se realicen miles operaciones simultáneas por billones de dólares entre las más recónditas regiones en un planeta cada vez más globalizado. Pareciera que el ser humano estuviese en el momento de dar el salto definitivo del reino de la necesidad al reino de la libertad.En contraste con esos prodigiosos avances, nunca antes la humanidad se había encontrado con un abismo tan profundo entre la prosperidad de pocos y la miseria de miles de millones de seres y, nunca como hoy, la riqueza se había concentrado en tan pocas manos y la pobreza había hecho presa de tanta gente. Tales cambios han configurado una nueva realidad en el planeta. Si apenas hace dos décadas el conflicto en el mundo se escenificaba entre dos superpotencias militares que se disputaban los espacios geopolíticos, ubicándose como una confrontación entre el Este y el Oeste, hoy el conflicto ha cambiado de naturaleza, es un conflicto social y ético entre el Norte insaciable y opulento y el Sur cada vez más comprometido en una lucha desesperada por la simple sobrevivencia. De allí esa creciente marea humana que todos los días se moviliza desde el Sur empobrecido hacia el Norte opulento, buscando mejores condiciones de vida, terminando por conformar también una nación de pobres, excluidos, explotados y reprimidos en el vientre mismo de las naciones más prósperas, sin que nada puedan contra tal fenómeno, leyes excluyentes, muros y alambradas. Es que así como, al tiempo que se ha mundializado el régimen establecido por las frías y despiadadas leyes del capitalismo, así mismo sus primeras consecuencias, la pobreza, la exclusión y la represión, adquieren también dimensiones globales. Así como se globaliza la concentración y centralización del capital en el los países más prósperos, también se globaliza su contraparte, la masa de pobres en el planeta que busca desesperadamente donde ganar sus más elementales medios de vida. De allí que el secular conflicto entre el capital y el trabajo, antes confinado a las fronteras nacionales o regionales, adquiera hoy dimensiones mundiales, generando un verdadero "ejercito internacional de reserva" laboral que se convierte en activo cuando se le necesita y en desempleo y desesperación, cuando la producción se potencia mediante la ciencia y la tecnología.Ese ejército internacional está conformado hoy, ya no sólo por los trabajadores fabriles, sino por una amplia gama de hombres y mujeres que pugnan por conseguir quien compre su fuerza de trabajo, sea ésta calificada o no, desde profesionales muchas veces formados a un alto costo en sus países de origen, hasta aquellos que no han tenido esas oportunidades y se ven condenados a las faenas más rudimentarias que no están dispuestos a realizar los trabajadores de los países industrializados. Cuando el capitalismo era un fenómeno nacional, provocó la migración masiva del campo a la ciudad, creando una contradicción que nunca pudo resolver. Ahora, cuando se ha mundializado, alcanzando su máxima expresión imperialista, la migración abarca regiones enteras, extendiéndose cada vez más a todo el mundo con sus consecuencias correspondientes, todas las cuales confluyen hacia la superación de un sistema mundial cada día más inviable pues, al problema social, al hiperdesarrollo industrial y urbano, se ha sumado ya una situación ambiental que amenaza la vida entera en la tierra.Todo este cuadro cruzado de toda suerte de penalidades, donde el consumismo desenfrenado, que su mismo sistema espolea y se hace cada día más insaciable, genera en los centros imperiales modos de vida que comportan un derroche criminal de recursos y energía.Con una recurrencia cada vez más frecuente, las intervenciones militares surgen como otra necesidad de los centros imperiales buscando simultáneamente, además del dominio tradicional, contener la lógica y creciente reacción de los pueblos, víctimas del atropello y que defienden su soberanía. La ruptura del viejo esquema bipolar ha dado lugar así, a una situación de mayor inestabilidad política, social, ecológica y militar en el mundo.En medio del desorden que tal situación engendra, van emergiendo nuevas fuerzas y nuevos centros de poder que van comenzando a configurar un nuevo balance de fuerzas en el mundo y que asoman la esperanza de lograr un nuevo y más estable equilibro de fuerzas, para bien de la humanidad hoy enfrentada a la expansión, dominio y atropello de la acción imperialista.Así son los signos que ya comienzan a anunciarse en nuestra región latinoamericana y caribeña, donde los seculares sueños de independencia, buscan su realización sosteniéndose en la unión, tal como la concibieron sus figuras más señeras. Y, una vez más, Venezuela ha sido llamada a jugar un rol protagónico en un proceso que alienta el desarrollo de la conciencia de nuestros pueblos. Esa conciencia va implantando un nuevo liderazgo y encontrando fórmulas para materializar tal unión, en la complementación de nuestras grandes potencialidades para allanar las carencias, en la cooperación y la solidaridad para concurrir allí donde las limitaciones de unos requieren el auxilio de los otros y el respeto a la soberanía que no acepta condiciones, ni presiones y aún menos, imposiciones.Mas este proceso está lejos de ser un proceso idílico. Nunca lo ha sido y nunca lo será. Ha tropezado, tropieza y tropezará con la resistencia de las alianzas que siempre han existido entre las fuerzas oligárquicas de la región y las fuerzas imperialistas que persiguen imponer sus propias fórmulas y mecanismos de lo que llaman "integración sostenida en el libre comercio" que pretenden presentar con una envoltura neoliberal, los viejos mecanismos de una competencia desalmada donde los seres humanos y regiones enteras dejan de serlo para convertirse en simple mercado. De allí el conflicto escenificado entre dos fuerzas contradictorias e irreconciliables cada una de las cuales tiene ya su carta de presentación, una bajo el proyecto del ALBA, la otra bajo las figuras del ALCA y de los TLC.Tal es el telón de fondo de los escenarios nacionales, cualquiera sea el lugar del mundo en el cual se intente comprender las realidades y, sobre todo, transformarlas.Es así como el Socialismo del Siglo XXI, surge como un proyecto que, dado para un espacio –Venezuela- y un tiempo –el siglo veintiuno- se proyecta más allá de las fronteras, toda vez que los sueños de redención son sueños de la humanidad entera que ha encarnado siempre la consigna socialista, democrática y revolucionaria.Venezuela, un resultado históricoEl nuestro es un país relativamente pequeño en su dimensión geográfica, pero engrandecido por su historia. Cien años duró la resistencia indígena frente a la conquista y la colonización del imperio español, resistencia que condujo a la casi total aniquilación de nuestra raza original. Muchas fueron las rebeliones contra el dominio español hasta la conquista de la independencia, después de veinte largos y sangrientos años que dejaron exangües las energías de nuestra nación, como lo dijera en su momento el genial conductor de tal proeza, nuestro Simón Bolívar. Nuevas guerras intestinas, producto de los señores de la guerra en que habían devenido algunos de nuestros héroes de la independencia, grandes terratenientes enfrentados por riqueza y poder político, sumían aún más nuestro pueblo en los más terribles padecimientos. De allí el levantamiento victorioso en que se convirtió la Guerra de Federación para, una vez más, ver frustrados sus propósitos por la traición en el tristemente célebre Pacto de Coche. Tal fue nuestro siglo XIX, lleno de gloria por la conquista de la independencia de todo un continente, junto al heroísmo y la brillante conducción de pueblos y líderes movidos por la idea de la unidad de nuestra gran nación continental, pero también lastimado por la ambición, la traición y su secuela inevitable, la frustración de millones de seres.Así nos encontró la primera parte del Siglo XX, empobrecidos y bajo el yugo de una de las más brutales y sumisas dictaduras. Hasta que, como por obra de magia, brota de nuestra castigada tierra, una especie de maná bíblico: el chorro casi incontenible del petróleo que abre un período de veloces y grandes transformaciones en la conformación de nuestra economía, de nuestra estructura social, de nuestra cultura y de nuestro sistema de valores.El motor de combustión interna que abrió literalmente las enormes fauces del consumo energético mundial, la existencia de gigantescos capitales ya desplegados en todo el planeta como factor hegemónico de la economía mundial, la existencia de grandes consorcios petroleros, el descubrimiento de enormes reservas petroleras en nuestro subsuelo y la pobreza económica y tecnológica de nuestro país, unido a un régimen sumiso frente a los poderes imperiales, confluyeron para que una riada de capitales ingresaran al país en rápida sucesión, asumiendo el comando de la producción. Por fortuna, Bolívar había dictado, ya desde 1928, su famoso Decreto sobre Minería de Quito. Este otorgaba a la República la propiedad de las minas, convertido en principio de aplicación universal desde los tiempos de la revolución francesa. El mismo se mantuvo vigente en nuestras leyes permitiendo, pese a sus altibajos, el ejercicio de la propiedad por parte del Estado.El creciente torrente de ingresos que representaba una producción petrolera en expansión, hasta convertir a Venezuela por varios años en el principal exportador de tal producto en el mundo, puso en manos del Estado recursos inusitados, más que suficientes para cubrir las necesidades de la administración pública, dejando un excedente cuya distribución se convirtió en principal objeto del debate entre los sectores dominantes del país.Fue así como, de un lado, surgió la consigna de "Sembrar el Petróleo", esto es, la capitalización privada del ingreso rentístico que seguía creciendo como eficaz mecanismo para "la modernización" de Venezuela. Quienes apoyaban tal consigna, consideraban mero dispendio cualquier gasto dirigido a mejorar la condición social del pueblo. Del otro lado, surgieron distintas consignas que planteaban una distribución popular de tal ingreso al tiempo que se favorecía también su acumulación privada y pública. Al final, prevalecería la segunda de las fórmulas durante un período que se inicia en los años cuarenta y se cierra a comienzos de la década de los setenta.La dictadura de Juan Vicente Gómez aplicó una política de concesiones que había permitido a un pequeño grupo de terratenientes obtener beneficios fabulosos con cierta participación irregular en las regalías. Pero la generación de una renta petrolera creciente, planteaba ahora un nuevo problema con la distribución del ingreso. Uno de los primeros pasos consistió en la revaluación del bolívar en 1934 con lo cual los ricos podían obtener un dólar barato que, además, ya había sido devaluado, otorgándole un poder enorme al sector de los importadores y descargando un golpe demoledor a las exportaciones agrícolas, ahora encarecidas por una simple operación monetaria. Pero, además, sin la necesidad de recaudar ingresos internos para cubrir los gastos del Estado, tampoco era necesario desarrollar un sistema fiscal que pechara las ganancias de los que se enriquecían con la nueva situación. De allí otra de las características del capitalismo rentístico: la inexistencia de una cultura tributaria existente en los sistemas capitalistas tradicionales. Este hecho le otorgó al Estado venezolano una notable independencia en relación con el resto de la sociedad pues, en lugar de imponer contribuciones sobre las ganancias, más bien distribuía parte de sus excedentes.De tal manera, se formo una clase empresarial, parasitaria e ineficiente, y se fortalecieron las castas tradicionales propietarias de las tierras urbanas y rurales y operadoras del comercio, así como en los niveles medios de la sociedad, se expandirían las corporaciones profesionales, incluyendo la casta militar, beneficiados todos por tal sistema de distribución del ingreso.Algo, sin embargo, en medio de tanta abundancia financiera, se dejó a la naciente clase obrera y al resto de la población a través de incrementos salariales dictados mediante decretos del Ejecutivo y ocasionales leyes del Congreso estimulando, al mismo tiempo, la formación de verdaderas castas sindicales desclasadas y que, a la larga, se colocarían abiertamente en contra de los trabajadores.En el campo, mientras tanto, la producción agropecuaria sufría una declinación sostenida. El consecuente empobrecimiento del campesinado provocó una acelerada migración hacia los centros urbanos. En nuestro caso, este fenómeno no fue resultado de una revolución agraria de signo capitalista que, al incrementar la productividad, "liberaba" fuerza de trabajo para ser empleada en la industria. De allí que la formación del mercado interno venezolano ocurriera con una especie de mutilación al no contar con la demanda capitalista en el campo, característica de otras experiencias de esta naturaleza en distintas partes del mundo.En el orden político e ideológico, no existiendo una clase empresarial "en sí y para sí", ni su contraparte, un movimiento obrero con suficiente desarrollo de su conciencia como clase, la dirección ideológica y política correspondió a sectores de la clase media ilustrada. Fueron tales sectores los que emprendieron la formación de los partidos políticos, de los sindicatos y, finalmente, la conducción del Estado, hasta el surgimiento de un sector empresarial con el poderío suficiente como para imponer sus decisiones a una clase política ya sin programas ni ideas con las cuales movilizar y organizar al pueblo. Fueron estos los tiempos en que las tesis neoliberales encontraron un terreno fértil donde prosperar con sus consecuencias bien conocidas.Contemporáneamente con tales procesos, se desarrollaba una relación contradictoria entre el Estado nacional, los grandes consumidores de los centros imperiales y sus Estados respectivos, y los consorcios petroleros. Para éstos, el ideal era la eliminación de las regalías y la reducción de los impuestos. Para la nación, cada vez más consciente de su carácter como propietaria del recurso natural, la principal reivindicación pasaba a ser una participación justa en los proventos petroleros en tanto que, para los grandes consumidores, la cuestión radicaba en garantizar los más bajos precios posibles. Por tal razón, ya durante el gobierno de Medina Angarita, se incrementó y unificó el sistema de regalías, se introdujo la Ley de Impuesto Sobre la Renta que durante décadas sirvió para incrementar la participación del Estado y se estableció un límite a las áreas otorgadas en concesión. Tales acciones en el ámbito petrolero iban acompañadas de un programa que iniciaba un proceso de democratización de la vida política del país e intentaba mejorar las condiciones de la población, incluyendo una reforma agraria y aplicando políticas de inmigración selectiva. Poco duró su gobierno derrocado por un golpe de estado.El futuro se caracterizaría por toda suerte de incidencias, con nuevos golpes de estado, implantación de la dictadura y vuelta a la democracia formal, acompañada de una feroz represión contra las fuerzas progresistas que aspiraban algo más que una simple elección quinquenal. Con todo, la presión popular y los procesos nacionalistas cumplidos en el Medio Oriente, así como la situación que confrontaron los consorcios petroleros internacionales, condujeron a una nacionalización, pactada entre el gobierno y las empresas, que colocó las operaciones petroleras en manos del Estado a partir de enero de 1976. Tal acción le dio un fuerte impulso a lo que resultó el más poderoso capitalismo de estado en todo el Continente. Ya las industrias del hierro y del gas se habían nacionalizado anteriormente. Al mismo tiempo, los grandes excedentes financieros disponibles, habían permitido realizar y controlar muchas otras actividades económicas. De tal manera, el control de las actividades económicas estratégicas, quedaban en manos del Estado otorgándole un importantísimo poder de negociación, tanto con el sector privado nacional como con el extranjero. Para éste, en consecuencia, resultaba vital preparar su retorno. Este pasaba por una estrategia cuidadosamente diseñada. La misma comprendió acciones a fin de provocar la caída de los precios petroleros introduciendo divisiones en el seno de la OPEP que, por momentos estuvieron a punto de provocar una verdadera guerra de precios, el préstamo de dinero a bajo costo para luego incrementarlo bruscamente, una campaña ideológica y política buscando convencer a los pueblos de la ineficacia y corrupción de las empresas estatales y toda suerte de virtudes de la gestión privada, la captura ideológica de los sectores dirigentes de las empresas nacionales, convirtiendo a éstas en simples agencias administradoras de contratos, introduciendo modificaciones en los sistemas legales para limitar drásticamente el ejercicio soberano en la administración de justicia mediante el arbitraje internacional y dándole un fuerte impulso a los procesos de privatización como la única salida a las crisis que las mismas medidas, derivadas de tal estrategia, habían producido.El endeudamiento público alcanzó durante ese periodo, al igual que en muchos otros países, niveles intolerables. Sin embargo, en momentos en los cuales Venezuela vivía un verdadero esplendor financiero, tal endeudamiento luce como algo inexplicable. La explicación sólo puede encontrarse cuando se observa el cambio drástico que se introdujo en la distribución del ingreso. Súbitamente, las remuneraciones al sector trabajo caen hasta un treinta por ciento, invirtiendo totalmente la relación que se había vivido desde los años cuarenta. Tal cambio, explica el acelerado empobrecimiento que hizo presa de millones de venezolanos, incluyendo a sectores importantes de la clase media. El endeudamiento público que no puede considerarse como otra cosa que una distribución adelantada del ingreso, sellaría con cadenas de acero, la nueva distribución cada vez más regresiva del ingreso. Se trataba pues, de un viraje estratégico que cambiaba radicalmente las políticas populares aplicadas por los distintos regímenes en los cuales se apoyaba su misma perpetuación.Fue así como muy poco tiempo después de las nacionalizaciones, durante la década de 1980 entraríamos en un proceso de desnacionalización, caracterizada por un recorrido inverso a todo lo que había significado la larga lucha por lograr una justa participación de la nación en su riqueza petrolera. Tal fue la llamada "apertura petrolera" que empeoró las condiciones semicoloniales que caracterizaron al país hasta comienzos de los años cuarenta, acompañada de muchas otras acciones que en no pocos casos, representaban una descarada violación de la Constitución y las leyes.Así marchaba, como una fuerza incontenible, la oleada neoliberal en nuestro país. Sin embargo, ya en 1989, un sacudimiento que asombró al mundo se produciría en Caracas y otras ciudades. Era tal el grado de tensión social y tal la decadencia de los sectores dirigentes tradicionales que los pueblos, llegados a un punto de desesperación, provocaron una rebelión espontánea que sólo pudo ser contenida con un derramamiento de sangre que no se conocía desde los tiempos de la independencia, victimando a miles de hombres, mujeres, niños y ancianos, con verdadera saña asesina. Poco después, en 1992, vendrían las insurrecciones militares liderizadas por la juventud patriótica que siempre estuvo presente en el seno de nuestra fuerza armada.Cuanto más se acentuaban las políticas neoliberales y tanto más grande era el empobrecimiento de la población, tanto más aguda se hacían las tensiones sociales y tanto más profunda la crisis que agrietaba todo el andamiaje construido a lo largo de la mayor parte del siglo.Así, todo ese período histórico dejó a un país totalmente transformado. Con una economía capitalista, atípica por su carácter rentista, con un proceso de acumulación sustentado básicamente en la capitalización de una renta internacional, producto del ejercicio del monopolio del Estado sobre el recurso petrolero; un poderoso capitalismo de estado, una estructura social conformada por una burguesía parasitaria, ineficiente, cuyas ganancias han provenido fundamentalmente de la distribución de la renta petrolera; una clase media con distintas capas y donde el estamento superior asumió los hábitos de la burguesía parasitaria; una clase obrera manipulada por las castas burocráticas corrompidas, pugnando por sacudirse un dominio que fue impuesto a sangre y fuego en la década de los sesenta; partidos políticos que dominaron la escena durante más de medio siglo y que, agotados sus viejos programas, se dedicaron al pillaje del erario público; una población concentrada en las ciudades y grandes territorios despoblados y, con ello, pobreza en las principales urbes del país y desolación en sus grandes extensiones, en fin, lo propio de un capitalismo rentista con un bajo desarrollo de las fuerzas productivas nacionales y de una numerosa burocracia sostenida por la renta petrolera que, a finales de la década de los noventa, declinaba peligrosamente como fruto del reinado neoliberal que se había impuesto en el país. Las políticas neoliberales parecían encontrarse con las mejores condiciones para imponerse sin nuevos inconvenientes. Pero la crisis del sistema, por largo tiempo en gestación, encontraría un cauce, esta vez pacífico y democrático, en 1998.
Reflexiones sobre la Organización Política
Reflexión sobre la Organización Política Por: Julio Escalona Fecha de publicación: Jueves, 01/03/07 07:28pm URL: http://www.aporrea.org/dameletra.php?docid=31328 El debate sobre la organización política ha sido un punto crucial para todas las revoluciones, pero también para los partidos, grupos, asociaciones, etc. que de una manera u otra han estado involucrados en los procesos de cambio. Las divisiones, conflictos, odios, persecuciones y diversos sentimientos y emociones han estado involucrados. La socialdemocracia rusa, por ejemplo, se dividió entre mencheviques y bolcheviques, pero antes en la I Internacional, este tema también fue vital, y así ha seguido transcurriendo en la historia hasta hoy. Ahora le toca a los revolucionarios venezolanos resolver este asunto tan lleno de dilemas, de angustias futuristas, de esperanzas redivivas y trascendentes, y seguramente de viejas pasiones y prejuicios. Probablemente se requiera de una gran paz de mente, espíritu y corazón, y de una gran pasión y amor por Venezuela, por la gente, por nuestra familia, por nosotros mismos… En fin, de una gran fe. Sabiendo sobre la urgencia de crear una fuerza social, no solamente política, que contribuya a impulsar las transformaciones societarias.Seguramente, requerimos, en primer término, un método para abordar la discusión o el diálogo. No tengo la pedantería como para proponer el método para que aborden la discusión. No, cada quien establecerá el método que considere adecuado; pero sin ese método adecuado, creo yo, es difícil avanzar. Entonces, voy a sugerir unas ideas y cada dialogante observará si tienen alguna pertinencia. Las llamaré cuestiones de método, si, unas cuestiones y no una propuesta sobre métodoCuestiones de Método:Primera cuestión: un diálogo o una polémicaSe requiere una reflexión personal y colectiva ¿Sobre qué? Creo yo, sobre la experiencia pasada, presente y sobre todo sobre la candente experiencia del día a día, aquí y ahora, en el contexto de los rasgos específicos del proceso venezolano.Con los apoyos teóricos que cada quien considere, con plena libertad, sin complejos, sin prejuicios, sin descalificaciones, con respeto. Esta cuestión es crucial, tanto, que los debates muchas veces no han pasado de esta fase, como preliminar, sin que se presenten conflictos y divisiones. Eso ha pasado, lo importante es que no pase ahora, que no ocurra como, no sin cierta ironía, dijo alguna vez Alfredo Maneiro, discutimos sobre muchos acuerdos para llegar a serios desacuerdos. Afortunadamente el ambiente dentro del cual se ha estado debatiendo, hasta donde sé, es positivo.La teoría es vital, pero como bien sabemos, la experiencia siempre va por delante.Por supuesto la crítica es muy importante, pero hay que tener cuidado con eso que se llama la crítica constructiva, que ha sido en muchos casos, fundamento para el avance del conocimiento, pero no siempre de la sabiduría.Ha habido una tendencia a sobrevalorar y desnaturalizar la crítica para utilizarla simplemente como arma de ataque, para descalificar, entonces, no hay diálogo, sino de sordos.Quizás sea preferible utilizar el método de la mesurada interrogación, que no el interrogatorio, pues ellos suelen transformarse en policiales en cualquier descuido. Por eso no hablo de interrogar a las personas, sino a las ideas y sobre todo a la realidad, pues generalmente ella posee las respuestas que requerimos. Pero las respuestas no son suficientes, pues ellas son reactivas, lo importante es transformarlas en el aspecto positivo, convirtiéndolas en propuestas. Sobre todo porque ellas requieren la presencia de los otros.Esto nos conduce al diálogo propositivo, no a la polémica llena de recursos parlamentarios, que puede descalificar, distorsionar, falsear… Pues esas polémicas se emprenden para ganar, por lo tanto a ellas se va a responder, incluso, sin oír. Sin el esfuerzo y la responsabilidad de proponer.Tampoco lo anterior quiere decir que para tener derecho a hablar, hay que proponer. El hablar es, entre otras cosas, un recurso y un derecho que nos permite expresar el pensamiento, lo que no puede tener límites.Segunda cuestión: el problema de la verdadEn ciencia, en filosofía, en política, en la vida cotidiana, no hay, no puede haber verdades únicas, verdades victoriosas, verdades derrotadas, verdades perseguidas, verdades clandestinas, verdades de segunda… Por eso los debates intelectuales, en el mundo educativo y de la investigación científica -para citar un ejemplo-, no se rigen por el principio de mayoría y minoría. Una sola persona puede estar defendiendo una idea, escribir artículos, libros; dictar conferencias, organizar seminarios, círculos de estudio, etc. Ese derecho es inalienable. A lo que nadie tiene derecho es a que todos piensen como él, por amplio que sea el acuerdo con sus opiniones. Las distintas opiniones siguen circulando en condiciones de igualdad y así puede nacer el nuevo conocimiento, porque la búsqueda no cesa, siempre hay y habrá espacio para la curiosidad, para las prácticas inéditas. Claro que esto suele violarse, pero no indefinidamente, porque hay una cultura que se opone a la violación.Este no es un modelo a seguir, pero sí debería tomarse en cuenta. El debate intelectual de naturaleza política tiene sus especificidades y está más emparentado con el poder, lo que le asigna peculiaridades y serias distorsiones. Tener esto presente, es fundamental.La religión y la ciencia positiva, se presentaron como verdades únicas. También algunos marxismos. En el primer caso, ello condujo a la inquisición y la crisis de las religiones; en el segundo caso, a la crisis de la ciencia y a cambios sustanciales en los paradigmas. En el tercer caso, a la crisis del socialismo soviético, la destrucción de la URSS, a que la idea de una revolución profunda, retornase a las catacumbas y en las últimas décadas del siglo XX se impusiera el neoliberalismo, con todos los efectos perversos que conocemos. La humanidad ha pagado bien caro las equivocaciones de grupos elitescos, que prevalidos de poder, quisieron imponer su particular visión del mundo. No deberíamos olvidarlo. Sobre todo porque en América Latina fue necesario que emergiese triunfante, por la vía electoral, el socialismo bolivariano, para que de nuevo se levantase con fuerza por todo el continente, incluso, por el mundo, el grito de: un mundo mejor es posible. Los revolucionarios venezolanos debemos saber entonces, las consecuencias de tomar decisiones que, quiérase o no, tienen repercusiones internacionales. Es de esperarse que sea para bien.No hay, no puede haber verdades absolutas, verdades que se cierran. Las verdades son relativas al tiempo, al contexto donde se dicen; a los problemas que las legitiman, a las cuestiones que resuelven, a las dudas que plantean, pues todas las verdades quedan abiertas al cuestionamiento, para que los procesos orientados a comprender, a construir y deconstruir, a pensar profundamente, a crear utopías, vivir libremente, lo que quiere decir, amar, trabajar, soñar…, puedan avanzar transformando, revolucionando, ascendiendo en espiral.Sólo las verdades sagradas, según el credo de cada quien, son absolutas y con ellas también hay que saber convivir, salvo que atenten contra la dignidad humana, lo cual tiene que ser seriamente probado.Tercera cuestión: ¿Quién prefigura a quién?:Generalmente en teorías marxistas sobre la organización política se ha sostenido que ella prefigura a la nueva sociedad. Generalmente también ello ha coincidido con una visión de la organización política como poseedora de la verdad, como vanguardia de todos los procesos, como constructora del futuro. Pero la organización política es en sí misma un producto social, que si es tal, no es el ojo del mundo, el que nos observa, nos vigila, sino una modesta creación humana históricamente determinada y limitada, que si se propone fines democráticos, no puede ser totalitaria y como la génesis de las demás creaciones humanas.Entonces, creo yo, que a estas alturas, no se trata de trabajar, pensar, reflexionar, para reproducir ese modelo de organización. Entre otras cosas por el alerta que como herencia aleccionadora nos dejó Marx: la historia no se repite y si lo hace, se da una vez como tragedia y la próxima como comedia. La historia no es lineal, pero tampoco circular, quizás sea más bien un desarrollo en espiral. Si un hecho se repite ocurre en una dimensión superior, con cualidades y significaciones nuevas. Por tanto, sólo en apariencia podría tener parecidos con el pasado.Me parece a mí por el contrario, que el tema más importante es la reflexión sobre el proyecto societario o los proyectos societarios que puedan resultar convergentes, por lo menos en sus líneas generales. Proyecto en relación al cual la organización política (que puede ser unida, pero no única) no es sino un instrumento más, muy importante, clave, pero uno más entre miles de organizaciones populares que han surgido e irán surgiendo; proceso de organización popular que generará sus propios liderazgos, no predeterminados por las organizaciones políticas, sino al contrario, serán los procesos de movilización, maduración de la conciencia y organización populares, los que irán creando y determinando los liderazgos políticos, que para ser tales, deben ser legítimos liderazgos sociales. Claro, la organización u organizaciones políticas siempre tendrán la tentación de imponerse e imponer liderazgos, pero eso, para decir lo menos, sería contrarrevolucionario, sería considerarse más importantes que el proceso mismo que les va dando origen.En consecuencia, es el proyecto societario, el proyecto de vida futura que va naciendo, que se ha puesto en marcha, el que determina a las organizaciones políticas, el que les da vigencia y las legitima. Entonces, los procesos de autolegitimación, de autoproclamación como vanguardias, no tendrían sentido.Si son los proyectos societarios convergentes los que le dan sentido estratégico a los procesos en marcha, parece conveniente dialogar sobre ellos.Por tanto, parece obligatorio para poder seguir hacia delante, señalar aspectos claves de un proyecto societario.Aproximaciones al Proyecto Societario:Mi punto de partida es identificar rasgos que este proceso ya ha ido mostrando, para irlos proyectando como horizontes para la sociedad futura. Es decir, voy a intentar trabajar no solo con mi imaginación y mis sueños, sino partiendo de hechos que ya están presentes hoy. Generalmente el futuro es una proyección del presente, aun cuando algunas veces se hace mirando hacia atrás, hacia el pasado, lo que nos enfrenta a los mismos riesgos de la mujer de Lot.1. Una sociedad ampliamente democrática: este proceso pudo nacer derrocando a un gobierno por la violencia, pero no fue así. Nació finalmente mediante una consulta electoral y se ha ido confirmando y consolidando a través de sucesivas pruebas electorales. En el futuro, creo, seguirá siendo así. Irá creciendo en profundidad y extensión mediante amplios procesos de movilización y educación en los cuales se irá construyendo una democracia cada vez más verdadera.2. Una sociedad diversa, plural, variada: así ha surgido este proceso y su futuro exitoso dependerá de que estos valores se afirmen.3. Una sociedad compleja desde el punto de vista clasista: no estoy planteando esto a partir de una consideración teórica, sino de la vivencia de más de ocho años. Situación que pervivirá indefinidamente, pues el bloque social que espontáneamente ha impulsado este proceso, lo impulsa y lo impulsará, no se define por la hegemonía de una clase en particular, sino por las complementariedades, y los conflictos que se van resolviendo mediante la práctica común, la reflexión y la construcción permanente de nuevos acuerdos cada vez más profundos, que van superando las diferencias o aclarándolas y dándoles su verdadero valor e importancia. Como se comprenderá, no estoy hablando de una negociación, sino de una construcción social colectiva, que requiere una voluntad subjetiva y pasos objetivos para marchar superando contradicciones. Lo que no se puede es imponer o decretar procesos, pues eso los destruye y en lugar de avanzar, se retrocede. Tampoco se puede decretar la extinción de una clase o sector social. Son las luchas reales las que van determinando la afirmación o extinción de clases y sectores sociales. Al final, el elemento subjetivo puede dar un empujón, como síntesis de aquellos que el elemento subjetivo va dando cotidianamente.4. Una sociedad multiétnica, mestiza y multicolor, como expresión de muchos siglos de sedimentación cultural, como sedimento germinal de una cultura de libertad, independencia y soberanía5. Una sociedad espiritualista, no confesional, pero con sólidos valores éticos y articulada sin prejuicios con las diversas formas de religiosidad y espiritualidad: que pueden ser ejercidas con plena libertad, en el contexto de una sociedad democrática.6. Una sociedad que reindica las cuestiones de género: que desarrolla estos problemas en un contexto de igualdad, de justicia, equilibrio y armonía, superando los valores machistas. Aquí es bueno recordar y retomar las críticas, que desde los movimientos de la mujer, se han hecho a los partidos políticos, incluidos los llamados revolucionarios, como encarnaciones de la familia patriarcal, del reino de lo masculino y del machismo.7. Una sociedad que va evolucionando hacia la cultura de la no violencia, pues va eliminando las raíces de la injusticia, la opresión, la dominación y todo tipo de explotación. Que se prepara para defenderse de las agresiones, pero cuyo principal escudo protector es la defensa de la paz, para Venezuela, para el continente latinoamericano y para el mundo.8. Es una sociedad que va forjando una nueva síntesis del pensamiento revolucionario, va creando y recreando ese pensamiento, superando los ismos tradicionales: es una revolución que se alimenta con el pensamiento bolivariano, robinsoniano, del pensamiento y las prácticas de los pueblos indígenas, del pensamiento cristiano y por supuesto, del pensamiento de Marx, imprescindible para comprender la esencia del capital, la naturaleza del capitalismo, de sus tendencias a largo plazo, y comprender mejor sobre las estrategias a largo plazo para derrotar al capital. Surgirá entonces una síntesis nueva generadora de un pensamiento nuevo, como uno de los aportes de la revolución bolivariana para Venezuela y el mundo. Cómo se desarrollará este proceso de sedimentación tiene que ver no sólo con mirar y elucubrar hacia el futuro, sino con la capacidad de observar y recoger los testimonios de lo que está ocurriendo aquí y ahora, sobre todo en las localidades: cómo distintas corrientes revolucionarias se encuentran en la práctica y están generando procesos unitarios de transformación, no sólo de la realidad, sino también del pensamiento; cómo ese proceso de encuentro puede conducir al desencuentro, pues grupos, personas, tendencias autodefinidas como muy revolucionarias, pueden ser en verdad unos saboteadores, unos corruptos; también los desencuentros con aquellos que en verdad no han sido revolucionarios y solo han andado buscando oportunidades para obtener logros egoístas; cómo en las asambleas de ciudadanos, en los concejos comunales, etc. gente partidaria del gobierno y gente de la oposición, se encuentran para emprender proyectos comunes. Los libros y las teorías nos van a seguir diciendo mucho, pero es desde ese laboratorio vivo, cotidiano, donde vamos a conocer más profundamente sobre el pensamiento y la práctica de la nueva sociedad. Ocho años de lucha ya van “soñando caminos”.9. Una sociedad solidaria, internacionalista, que no es el resultado de la revolución en un solo país, sino de la conjugación de los esfuerzos endógenos con los esfuerzos del combate internacional contra el capitalismo: hoy día esto se comprende más claramente y hace posible derrotar la prédica chovinista, establecer lazos cada vez más sólidos entre los pueblos y construir una sociedad cada vez más consciente de sus deberes para con todos “los condenados de la tierra”, como dijera Fanon.10. Una sociedad soberana, igualitaria, de justicia, independiente, sólidamente integrada, con voz propia en los escenarios internacionales, orientada a la destrucción de toda forma de dominación imperial y a la construcción de un mundo de iguales, donde las fronteras creadas por los poderosos vayan desapareciendo y paulatinamente se vayan creando vínculos transfronterizos, apoyados en el respeto y los profundos sentimientos de solidaridad, integración y cooperación entre los pueblos.11. Una sociedad ecológicamente sustentable: este camino todavía no está claro para la revolución venezolana, que se debate entre el desarrollismo depredador y la protección de la naturaleza. Pero en este punto se le va la vida a esta revolución, pues se puede quedar sin espacio y sin tiempo para construir, soñar, vivir y morir con dignidad, pues antes de eso, podemos haber agotado las fuentes de la vida, como ya está ocurriendo.Puedo decir más, pero mi intención no es la exhaustividad, sino colocar unos ejemplos que apoyen mi planteamiento sobre la necesidad de construir una organización u organizaciones políticas, tomando como guía el proyecto societario. Es como mirar lejos, hacia el futuro y con esos ojos mirar el presente, sin perder la conciencia del aquí y ahora.Una primera conclusión es que estamos viviendo una revolución inédita que está construyendo una sociedad no simplemente nueva, sino extraordinariamente inédita. Por lo tanto, requerimos soluciones inéditas. Como nos lo dijo ya Simón Rodríguez: inventamos o erramos.Algunos pasos inmediatos:Es importante decidir qué es lo que se quiere construir ¿Un partido vertical? ¿Una coordinación de grupos? ¿Una coordinación de un movimiento de movimientos? ¿Una red de redes? ¿Un frente de organizaciones?En principio se puede decir que cada una de estas opciones tiene ventajas y desventajas, 1) según el grado actual de desarrollo del movimiento popular venezolano, las tendencias que puedan vislumbrarse y 2) según el proyecto societario que se proponga.Una referencia teórica:Como un simple ejercicio me parece conveniente observar, por lo menos, la manera como Marx resolvió la constitución y unificación de la I Internacional o Asociación Internacional de los Trabajadores. Voy a tomar un texto de un trabajo que redacté en el debate sobre el partido único y que circuló por Internet. El asunto se planteó así: dice Engels (1873):Cuando la clase obrera europea hubo recuperado las fuerzas suficientes para emprender un nuevo ataque contra el poderío de las clases dominantes, surgió la Asociación Internacional de los Trabajadores. Esta tenía por objeto reunir en un inmenso ejército único a toda la clase obrera combativa de Europa y América. No podría, pues, partir de los principios expuestos en el Manifiesto. Debía tener un programa que no cerrara la puerta a las tradeuniones inglesas, a los proudhonianos franceses, belgas, italianos y españoles, y a los lassalleanos alemanes. Este programa… fue redactado por Marx con una maestría que fue reconocida hasta por Bakunin y los anarquistas. Para el triunfo definitivo de las tesis expuestas en el Manifiesto, Marx confiaba tan sólo en el desarrollo intelectual de la clase obrera, que debía resultar inevitablemente de la acción conjunta y de la discusión. (p. 103)Ahora voy a permitirme un análisis interpretativo del texto anterior:1. Engels, para las condiciones de 1864 –cuando se funda la Internacional- nos habla de reunir en un inmenso ejército único a toda la clase obrera combativa de Europa y América, pero no en el sentido de construir un partido único, sino un centro unificado de todas las corrientes y organizaciones obreras, respetando a cada una de ellas. En nombre de ese respeto, Marx se toma todo el cuidado en la redacción del programa -una maestría, dice Engels- para lograr la unidad, sin pretender imponer el programa de los comunistas, que era una corriente más dentro del movimiento obrero de la época.2. Marx confía en el desarrollo intelectual de los trabajadores mediante dos instrumentos básicos: la acción conjunta de todas las corrientes y organizaciones y la discusión. Esto llevará a un crecimiento de la conciencia y si los comunistas a través de la práctica demuestran su superioridad teórica y como combatientes por los derechos de los trabajadores, ello inclinará a la mayoría de estos hacia los comunistas.3. No se autoproclama a los comunistas como vanguardia de los trabajadores, sino que ello queda sometido a los resultados de la acción conjunta, es decir, de la lucha y la discusión.Tampoco se percibe aquí que la conciencia de los trabajadores, el desarrollo intelectual de la clase obrera, sea introducida desde fuera por intelectuales destacados, sino que es el resultado de la práctica conjunta, la unidad de los trabajadores y la discusión. Fin de la cita.De esto hace más de un siglo y las circunstancias y problemas planteados son bien diferentes, pero es bueno notar la solución que da Marx a una circunstancia compleja con diversidad de grupos y corrientes, que tratan de unificarse para la realización de objetivos comunes. No se va por el camino de la unidad orgánica, de la estructura vertical, ni del centralismo democrático, como manera de regular la vida interna.Otra referencia teórica importante refiere la manera como Lenin resolvió el problema de la organización. Es una cita de ¿Qué Hacer? (1966), donde Lenin dice:Hemos dicho que los obreros no podían tener conciencia socialdemócrata. Esta solo podía ser introducida desde fuera. (p.142)Se ve claramente la base para la organización del partido de arriba hacia abajo, la sustitución de los trabajadores por el partido, luego de este por el Comité Central, al Comité Central por el Buró Político y a este por el máximo dirigente, lo que se lleva a su máxima expresión bajo la dominación de Stalin. La cita anterior puede ser complementada con la que Lenin toma como base, la de Kaustky, donde claramente se desestima la capacidad de los trabajadores para avanzar con autonomía.La posición de Kaustky, que Lenin refuerza conduce a la formación de un partido único de los revolucionarios, que significó en la experiencia concreta de la revolución rusa, un proceso excluyente: el que no milite ahí, el que está fuera siempre será sospechoso. Adiós a las pruebas de la acción conjunta y de la discusión, como dijo Engels que proponía Marx; adiós a la convivencia de distintas corrientes revolucionarias, que apelen a la práctica, unida a la reflexión sobre ella, como criterio de verdad. Ya conocemos las consecuencias que esto tuvo.El centralismo democrático y la libertad de tendencias:Como ya señalé, todo depende de lo que se desee crear: un partido centralizado, un centro coordinador, una red de redes, etc. El centralismo democrático tiene diversos orígenes y una historia también variada, que ojalá alguien se atreva a realizar. En procesos de confrontación, como fue el caso de Rusia, enfrentada a una guerra interna y a una agresión externa, el centralismo democrático está hecho a la medida para consolidar un bloque de fuerzas unificado capaz de derrotar las amenazas. Lo que quiero subrayar es que el centralismo democrático como conjunto de normas y políticas orientadas a regular la vida interna de las organizaciones políticas, no es ajeno a las circunstancias históricas y a los objetivos que dentro de esas circunstancias se proponen dichas organizaciones.No está demás decir que en Venezuela el centralismo democrático ha sido el instrumento utilizado por organizaciones de los más diversos signos políticos, por ende, no puede ser definido, en sí, como un instrumento revolucionario. Ha devenido en un conjunto de normas pragmáticas orientadas a reunir fuerzas, dejando de lado a las minorías, para dar batallas políticas que requieren de una importante concentración de opinión y decisión. Como tal, ha sido un instrumento útil para la concentración del poder y la pervivencia de políticas más allá del momento concreto que las originó.El centralismo democrático es pues muy útil para la concentración de fuerzas y esfuerzos tras determinados propósitos. En su proceso ha tendido a poner el acento en el centralismo y menos en la democracia, lo que se corresponde con su existencia dentro de organizaciones verticales ¿Puede corregirse esto? Esta por verse.Los centros de coordinación y las redes de redes han funcionado con otro criterio, más contemporáneo, más propio de los nuevos movimientos sociales de la segunda mitad del siglo XX y del siglo XXI. Aquí es particularmente relevante el estudio de las experiencias de Cecosesola (Estado Lara), otras organizaciones cooperativas y otros movimientos sociales de las zonas urbanas de Venezuela. También a nivel internacional es muy importante considerar la experiencia de los zapatistas.En el caso de los zapatistas la tendencia es a buscar la unanimidad para tomar una decisión. Las redes funcionan más con el criterio de tratar de consensuar objetivos dentro de definiciones políticas generales y estimular la participación voluntaria de una mayoría significativa de organizaciones, grupos y personas. Uno de los ejemplos mas reconocidos sobre una red eficiente, es el movimiento antiglobalización, caracterizado por su gran fuerza, diversidad y amplitud internacional.Sobre lo que estoy llamando la atención no es sobre la preferencia hacia una u otra forma de organización, sobre la superioridad de unas sobre las otras. Lo que estoy llamando la atención es sobre lo siguiente: cualquier decisión debe implicar un análisis sereno y profundo de las muy variadas experiencias organizativas que tenemos enfrente, más que la revisión de teorías y manuales, que no desestimo en absoluto. Pero desde los debates que se realizaron en el siglo XX hasta hoy, no sólo ha pasado tiempo, sino que posiblemente hayan ocurrido y estén ocurriendo varios de los hechos más significativos en la historia de la humanidad. Entonces, al hablar de la organización política, debemos tomar en cuenta que varios edificios organizativos han sido dinamitados y con ellos, edificios teóricos.Otra cosa es la libertad de tendencias. Hay una diferencia entre las fracciones y grupos de poder y las corrientes y tendencias que representen diversas opiniones. Las fracciones son grupos de juramentados, que como tales devienen en alcahueterías y complicidades con los miembros de la fracción, pues funciona no la solidaridad, sino los compromisos grupales orientados a mantener una mayoría y una determinada cuota de poder. Las tendencias o corrientes son otra cosa, no se estructuran como grupos de poder, sino como difusores, defensores y propulsores de determinadas tesis, como tales, su existencia puede ser transitoria o su composición puede cambiar en la medida que el fluir de los debates, si es realmente libre, puede estar reubicando y reestructurando la pertenencia a una determinada corriente, modificando su membresía. Este juego de corrientes o tendencias, que no se estructuren como grupos de poder, es muy útil y de gran vitalidad para las organizaciones, pero las fracciones o grupos de poder, que llegan a tener sus direcciones propias, deben estar explícitamente prohibidos. Es preferible antes de constituir una sola organización, explícitamente establecer un centro de coordinación de grupos y organizaciones, mientras se van creando las condiciones para que surja una unión real de tendencias. Parece conveniente explorar la unidad de acciónLa unidad de acción o la organización de la transición hacia la formación de una organización revolucionaria:Lo que uno puede esperar cuando se trata de la formación de una organización revolucionaria, llámese como se llame, es que ella sea una producción de los trabajadores y de todo el pueblo (del cual también forman parte los intelectuales revolucionarios), en un proceso creador donde la experiencia de lucha en el día a día, sea lo decisivo. Es decir, esa organización no puede ser el resultado de negociaciones, de acuerdos entre cúpulas o cosas parecidas; de la redacción del programa mínimo y el programa máximo de la revolución, de la creación de tales o cuales estatutos; por unas elecciones que no sean la expresión de procesos de maduración de la conciencia personal y social y acompañadas del mandato imperativo, entre otras condiciones. Una organización surgida al margen del proceso mismo de la maduración de la conciencia popular, puede estar formada por personas altruistas, bien intencionadas, abnegadas y comprometidas con una utopía, pero no es una organización revolucionaria surgida de las mismas luchas populares. Los prejuicios democrático-burgueses van a estar presentes durante un tiempo que no podemos prever. Sin embargo, la construcción al calor de las luchas va generando un control recíproco fraterno, cotidiano, no punitivo. En ese proceso no existirá quien invocando su origen de clase, pueda lanzar la primera piedra. Es en la fragua de la solución de conflictos a favor de los intereses populares, como van surgiendo nuevos valores, una nueva conciencia.Entonces, lo primero que hay que establecer con claridad, es que esa no es una organización revolucionaria, que es una organización en transición, que es una organización para resolver urgencias que se le presentan a un proceso en un momento determinado; pero que no es definitiva, que está destinada a desaparecer, que está destinada a irse disolviendo en la medida que el proceso revolucionario avanza y van surgiendo organizaciones propias del pueblo con las características que ellas mismas se vayan dando en la medida que las luchas se profundizan realmente y no según las expectativas de determinados grupos y/o dirigentes.Si este proceso está claro y en consecuencia, también está claro que no se está creando la vanguardia de la revolución venezolana, entonces el partido unificado podría surgir a través de los procedimientos que se acuerden y seguramente será de alguna ayuda para la coordinación, la unificación de iniciativas, la unificación de mensajes más coherentes; en fin para aquellas cosas que la realidad demande y que puedan desarrollarse evitando una de las mayores rémoras y obstáculos que pueden surgir: la formación de grupos de poder, fracciones personalistas orientadas a defender intereses egoístas, que reproducirían un panorama grupal a lo mejor peor que el que se está tratando de resolver.La integración de los actuales partidos y grupos en uno solo, puede plantear problemas más graves que los de hoy; por separado, muchas apetencias burocráticas y de poder, se resuelven más fácilmente en la medida que cada partido prescinde del otro para impulsar sus iniciativas específicas, pero ahora estrían obligados a la disolución como partidos y a la concertación y unificación. Pero el comportamiento grupal no desaparece de un día para otro. Es un cáncer que carcome a todos los partidos, pues estos, por antonomasia, son grupos para el juego de poder. El Partido Comunista de la URSS (PCUS), abolió las fracciones, las tendencias e impuso un centralismo democrático severo. Sin embargo, los grupos y fracciones siguieron manifestándose y finalmente estas cosas fueron resueltas policial y judicialmente. Sería bueno verse una y otra vez en ese espejo.Resulta muy importante entonces que en el proceso de constitución del partido unificado, la afiliación sea absolutamente voluntaria sin formas de coacción. Por el contrario, debe distinguirse entre la unidad orgánica y la unidad de acción, que es una forma democrática para resolver las diferencias sobre la base de la acción conjunta y la reflexión-discusión, como aconsejaba Marx en los tiempos de la I Internacional. Ahora deben integrarse los que estén seriamente convencidos, que saben perfectamente que no se unen para reproducir un clima fraccional, peor que el que pueda existir en la actualidad.No es suficiente la elección por la base:Nunca será suficiente la insistencia en este punto. La elección por la base es una condición necesaria, pero no suficiente. Es necesario establecer por mandato legal, no simplemente estatutario, que todo el que ocupe un cargo de dirección adquiere un compromiso directo con los electores. Se trata del mandato imperativo. Pero hay que ir más allá, pues es necesario no sólo que el elegido quede comprometido con los electores, sino que estos se comprometan con el elegido. Es necesario establecer un claro sistema de corresponsabilidad.Algunas batallas que las revoluciones del siglo XX no ganaron:Aspiro en algún momento posterior abordar esta como agenda de trabajo que dejo pendiente con la intención de compartirla. Ya veremos si las urgencias de la cotidianeidad me lo permiten:-La batalla por orientar a toda la población: se trata de orientar, educar y compartir con por lo menos el 90% de la población, aquella que en principio está interesada en un cambio profundo.-La batalla por la democracia: generalmente las revoluciones del siglo XX en su lucha contra la democracia burguesa, tendieron a llevarse por delante a la democracia como tal, es decir, a la libre expresión de la mayoría de la población más allá de la visión restringida de los círculos dirigentes.-La batalla para lograr la mayoría de la población, lo que incluye la relación con los sectores intermedios: en línea con lo que vengo diciendo, se trata de replantearse seriamente la relación con los sectores intermedios de la sociedad. En la experiencia reciente de Venezuela, esto se muestra como un asunto no resuelto.-La batalla por los valores: el alma, el corazón y el cerebro de una revolución están comprometidos en la transformación de los valores simultáneamente con los cambios de la sociedad. No se le ha dado suficiente importancia al cambio personal y la relación entre este y los cambios colectivos. Tampoco se le ha dado suficiente importancia al papel que tiene el cambio de los dirigentes, al liderazgo por modelaje; no siempre ha estado claro que una cosa es la prédica sobre el cambio de valores y la práctica cotidiana sobre ese cambio. Los grupos de pioneros y de jóvenes adoctrinados permanentemente, no ha sido suficiente.-la batalla por la producción: Producir bienes y servicios en cantidad y calidad necesaria para toda la población, ha sido un reto insuperable hasta ahora. La experiencia soviética se movió entre el comunismo de guerra y la Nueva Política Económica; luego entre el gradualismo bujarinista, la colectivización forzosa y la industrialización centralizada con el acento en la industria pesada. De ahí en adelante ha sido difícil encontrar una solución que no pase por sacrificios innecesarios para la población, que no haya convertido el paraíso socialista en variadas formas de sufrimiento.-La batalla de los conflictos y consensos con el capital durante todo el proceso de transición: este punto está vinculado con el anterior, pero ahora prefiero no realizar comentarios más ligeros que los que ya he hecho. Esta batalla por la producción ha estado vinculada a la batalla por encontrar una relación funcional entre las distintas formas de propiedad: la propiedad pública, la propiedad privada (la gran propiedad, la pequeña y mediana propiedad, los colectivos privados, la propiedad social, etc.)-La batalla por la vida ¿Socialismo o muerte?: El general Ribas en la batalla de la Victoria lo resolvió de manera adecuada, como lo ha señalado el Presidente Chávez en algunas oportunidades. No podemos escoger entre vencer o morir, necesario es vencer. La batalla de la Victoria se convirtió entonces y en una batalla por la vida y así quedó para la historia.-La batalla por el autogobierno: por ahora se puede plantear así: ¿Qué pasará con los consejos comunales? A partir de esa pregunta tenemos algunas cosas qué decir-La batalla por sociedades ecológicamente sustentables: las revoluciones anteriores no lograron trascender el desarrollismo productivista y depredador de la naturaleza. El proceso venezolano hasta ahora no tiene un rumbo definido ¿Cómo será?-La batalla para lograr una relación constructiva con la religiosidad: esta es una batalla que por ahora el proceso venezolano viene ganando. Despejar nubarrones y seguir adelante es la tarea. Algunas de las pruebas están planteadas en relación al modelo educativo. Una batalla centrada en la solidaridad, el altruismo, la honestidad, etc., como valores supremos, no debería tener problema alguno. Depende cómo se desarrolle, el estilo, la precisión conceptual, etc. julio.escalona@gmail.com
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